Cuadrados, círculos, triángulos... Las formas más básicas que enseñamos a los bebés son también una de las herramientas favoritas de los cineastas para manipular nuestras emociones cuando miramos a la gran pantalla. Esto es especialmente fácil de ver en el cine de animación.

El cerebro humano extrae conceptos abstractos a partir de formas y sonidos aunque no estén ahí. Es un comportamiento tan asentado que tiene hasta nombre científico: el efecto Bouba-Kiki. De las dos imágenes que tienes a continuación, ¿Cuál dirías que es Bouba, y cuál es Kiki?

La mayor parte de personas aseguran que Kiki es la forma angulosa y Bouba la redondeada y no existe ninguna razón lógica para ello más allá de las formas de las letras y las palabras a las que nos recuerdan. El experimento original lo realizó Wolfgang Köhler en Canarias y los hispanohablantes asignaron la palabra takete a la forma angulosa y baluba a la redondeada.

Este vídeo de Now You See It hace un repaso por el uso de ese mismo efecto en el cine, sobre todo en el de animación. Las formas angulosas, por ejemplo, se usan para definir a los villanos incluso aunque aún no se hallan presentado como tales. Los personajes amigables, sin embargo, siempre son combinaciones de formas redondeadas. El personaje infantil por antonomasia en Disney, Mickey Mouse, puede reducirse a tres círculos.

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Los cuadrados, por su parte, representan formas estables, a veces aburridas o tercas, pero también fuertes. Grandes personajes como el protagonista de Up o Ira, de Inside Out responden a esta descripción. Estas formas se usan incluso fuera del cine infantil, aunque de forma mucho más sutil.

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