El estudiante que ha puesto en evidencia la teoría de los recortes

Si no has leído la historia, tienes que hacerlo. Hace un par de días te la contamos por aquí: uno de los estudios citados constantemente por políticos y economistas para diseñar sus políticas de recortes y austeridad, Growth in a Time of Debt, publicado en 2010, era erróneo. Y todo por un fallo en una fórmula de Excel. Un fallo que ha servido para justificar en buena parte los bestiales recortes en educación, sanidad y salarios en medio mundo. Un estudiante de economía de 28 años, Thomas Herndon, es quien ha descubierto el error. En NYMag han podido hablar con él. Su historia no tiene desperdicio.

Herndon se ha convertido en famoso al instante esta semana. Su trabajo de doctorado, Does High Public Debt Consistently Stifle Economic Growth? A Critique of Reinhart and Rogoff, publicado junto a dos profesores de la Universidad de Massachusetts, ha probado que el informe de los prestigiosos economistas de Harvard Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff era erróneo. Sus propios autores, Reinhart y Rogoff, no han tenido más remedio que reconocerlo. Y todo por un error en una fórmula. Un error que, de paso, da una bofetada a quienes defienden la efectividad de los recortes para reducir la deuda pública y generar crecimiento económico.

El estudiante que ha puesto en evidencia la teoría de los recortes

Herndon (en la foto de la izquierda) explica que decidió analizar el informe de Reinhart y Rogoff porque ha sido uno de los más influyentes de los últimos años para justificar las teorías de la austeridad. Contactó en repetidas ocasiones con los dos prestigiosos economistas para pedirles los datos, pero sin éxito. Le ignoraron durante semanas. Un buen día, Carmen Reinhart le escribió diciéndole que no había tenido tiempo a mirar su petición, pero que ahí tenía los datos. Podía hacer lo que quisiera con los resultados. Vaya si lo hizo.

El modelo económico en Excel concluía entre otras cosas que los países cuya deuda excedía el 90% del PIB experimentaban un menor crecimiento que aquellos países con menor nivel de deuda. Para evitarlo, se necesita recortar, recortar y recortar. O no. Porque tal y como Herndon descubrió, esa conclusión del 90% se basa en un error de cálculo.

"Hice clic en la celda L51 y vi que solo habían hecho el promedio de las filas 30 a la 44, en lugar de las filas 30 a la 49", explica. Reinhart y Rogoff además habían excluido datos de Canadá, Nueva Zelanda y Australia, países que experimentaron periodos de alto crecimiento a pesar de su elevada deuda.

Ni los propios profesores de Herndon le creyeron al principio. Pero era cierto. Tanto que Reinhart y Rogoff han tenido que admitir esta semana en el WSJ su sonrojante error, a pesar de que siguen manteniendo la validez de las conclusiones.

Herndon explica que no se puso a analizar el informe de 2010 de forma malintencionada ni para poner en evidencia o en ridículo a sus autores. Simplemente lo hizo porque, como millones de personas, tenía la sensación de que los recortes que se han hecho (y se siguen haciendo) en decenas de países, desde España o Grecia a EE.UU, son en realidad contraproducentes.

Al final, esta historia vuelve a demostrar una cosa: muchas veces, cuando un político quiere tomar una decisión, le da igual que la realidad le diga que se va a equivocar. Si no existen pruebas que soporten la decisión, pedirá que se fabriquen. ¿Se acuerda alguien del famoso "informe" sobre las armas de destrucción masiva en Irak? Pues eso.

Salvando las distancias y la situación, algo parecido ha vuelto a ocurrir. Y lo malo son siempre las consecuencias: esta vez, cinco años (y los que quedan) de brutales recortes que han afectado y afectan a millones de personas en todo el mundo. [NYMag]

Foto: Getty Images