El Ford Mustang Shelby GT350 es uno de los coches deportivos más potentes y preciosos que existen en el mercado. Tiene un motor de 8 cilindros en “V” que le permite acelerar de 0 a 100 Km/h en apenas 4,3 segundos. Sin embargo, la punta de su tubo de escape está llena de agujeros, y hay una buena razón para ello.

Jamal Hameedi, ingeniero jefe de rendimiento para Ford, explicó a Jay Leno en su programa online de coches que aunque la mayoría de apasionados del motor cree que esto tiene que ver con los gases que expulsa el tubo de escape, la realidad es distinta y mucho más sencilla..

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El tubo de escape del Shelby GT360 tiene, desde el modelo del año 2015, una serie de agujeros para filtrar las pequeñas piedras que entran en él y pueden ocasionar daños en el vehículo, además de un ruido horrible.

Foto: John Koerner.

Hameedi explica que las ruedas del Mustang se hacen tan pegajosas al circular a alta velocidade que recogen piedras pequeñas y guijarros en la carretera. Estos salen disparados hacia el parachoques trasero y algunos terminan entrando al tubo de escape.

Originalmente, los primeros prototipos del Mustang Shelby moderno no tenían agujeros, lo que ocasionaba que las piedritas se quedaran atrapadas en el tubo de escape golpeándolo y ocasionando un ruido horrible y alarmante. A los ingenieros de Ford se les ocurrió hacer estos agujeros como una especie de filtro para que las piedras pudieran salir. Una solución tan extraña como efectiva. [vía Jay Leno’s Garage / Jalopnik]


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