Más que una orden judicial, lo que el FBI obtuvo el año pasado para inocular malware en una serie de usuarios sospechosos de pornografía infantil fue un auténtico multipase. Lo que en principio se creía que eran unos 1.000 equipos se ha transformado en más de 8.000 en todo el mundo.

Unos documentos recientes aireados durante la vista a un juicio relacionado han revelado que la agencia aprovechó una única orden judicial emitida en Estados Unidos para hackear más de 8.000 ordenadores en 120 países.

La operación comenzó cuando el FBI se hizo con una página de pornografía infantil llamada Playpen y, en lugar de cerrarla, la intentó usar como trampa. Al ver que los visitantes usaban la red Tor para enmascarar sus direcciones IP, los investigadores cargaron la página con un malware que infectaba los equipos de los visitantes y capturaba sus IP a pesar del cifrado.

Aunque la lucha contra la pornografía infantil es un objetivo que bien vale el uso de medidas extraordinarias, lo cierto es que la actividad del FBI ha despertado no pocas suspicacias por lo desorbitado de la proporción. “Nunca en toda la historia de nuestro país hasta donde puedo recordar se ha visto una orden judicial tan desproporcionadamente amplia” explica el abogado defensor público Colin Fieman. De la misma forma se expresa Christopher Soghoian, director de tecnología de la Unión Americana de Derechos Civiles. Soghoian añade que “El hecho de que un solo magistrado pueda autorizar al FBI a entrar ilegalmente en los ordenadores de 8.000 personas de 120 países es completamente aterrador”.

El mayor problema ahora es que las pruebas contra los pedófilos obtenidas mediante esta orden podrían terminar por no ser aceptadas ante el tribunal, lo que echaría por tierra todos los esfuerzos de la agencia para neutralizar esta red. Otro detalle preocupante es que este tipo de órdenes de momento solo de han emitido para luchar contra delitos sexuales, pero se teme que el FBI acabe pidiéndolas para cualquier otro tipo de labores de espionaje. [vía Motherboard]