Lauren Schroeder / Dpto. de Interior de EEUU

Death Valley o el Valle de la Muerte es el lugar más bajo, seco y cálido de América del Norte. En verano registra temperaturas de 50 ºC y es uno de los puntos con mayor riesgo de muerte por golpe de calor. ¿Cómo es posible que éste sea el aspecto actual de uno de los lugares más áridos del planeta?

La respuesta, como muchos de los fenómenos climáticos extremos de esta temporada, tiene que ver con El Niño. El promedio anual de precipitaciones en el Valle de la Muerte es de 60 milímetros, pero el intenso efecto de El Niño ha traído un nivel de lluvias que no se veía desde el periodo 2004-2005, durante el que se alcanzaron los 150 milímetros de espesor.

Jae C. Hong / AP

Como pasó entonces, el agua y la suavidad de las temperaturas han permitido este año el florecimiento de una extensa alfombra dorada de flores silvestres. Además de las predominantes flores amarillas, también se ven otras blancas y púrpuras creciendo entre la roca agrietada. Los turistas paran sus coches y caravanas a un lado de la carretera nacional para hacerse selfies con esta rara exhibición de la naturaleza —que podría no volver a repetirse en muchos años.

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“Hay más de una docena de especies de flores silvestres que transforman la zona, de ser el Valle de la Muerte a ser el Valle de la Vida” cuenta Alan Van Valkenburg, uno de los guardas del parque nacional Death Valley. El fenómeno se conoce como super bloom o súper floración y se dice que ocurre una vez cada diez años. Y así ha sido, si le perdonamos un año de margen de error.

Las flores del valle se denominan “efímeras del desierto”. Su corta vida es una estrategia de supervivencia: en lugar de batallar un año entero con el implacable calor y la escasa lluvia (en 1929 no llovió en absoluto), las flores guardan sus semillas bajo tierra para asegurar la supervivencia. “Hay un montón de semillas ahí fuera esperando para brotar y crecer cuando lleguen las condiciones perfectas, la tormenta perfecta” explica Van Valkenburg.

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A pesar de su nombre y de su clima hostil, el Valle de la Muerte alberga más de 1.000 especies de plantas. También hay unos extraños peces plateados nadando en el acuífero del Hoyo del Diablo (una cueva que forma parte del parque), y borregos cimarrones vagando por las laderas de las montañas. [NPS vía CNN]

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