Michael Lynton, el CEO de Sony Pictures, anunció recientemente su salida de la compañía para presidir la junta de Snapchat. Si te preguntabas por qué, aquí tienes una pista: la distribuidora está en una situación tan delicada que su futuro podría depender de la película de los emojis que estrenará en agosto.

Esa es la historia que está contando el New York Post tras una peculiar presentación de resultados financieros de Sony. La compañía, una división independiente de la multinacional japonesa, habla de 986 millones de dólares que tendrá que amortizar por una amalgama de razones, entre las que pesan los malos resultados en taquilla, el declive del mercado doméstico y la adquisición de Columbia Pictures en 1989 por 3.400 millones de dólares (unos $6.580 millones, teniendo en cuenta la inflación), que siguen pasando factura. Lo resumen en Las Horas Perdidas.

Advertisement

El Post asegura que Sony Pictures será vendida o dejará de ser una unidad independiente para pasar a formar parte de Sony. Por eso, añaden estos rumores, el futuro de la compañía dependerá de los resultados de The Emoji Movie. Si la película funciona, y Sony cree que lo hará, las acciones de la compañía podrían revalorizarse ante la posibilidad de que se convierta en una franquicia, y esto mejoraría el precio de venta.

Advertisement

The Emoji Movie es una película de animación basada en la vida de los emojis. Seguirá las aventuras de Gene (T.J. Miller), Jailbreak (Ilana Glazer) y otros emojis como la mano que choca esos cinco (James Corden) y por supuesto la caca con ojos (con la voz de Patrick Stewart). También harán un cameo varias aplicaciones conocidas, que de paso ayudarán a Sony a financiar la película, como Candy Crush Saga, Dropbox, Instagram, Just Dance, Spotify, Twitter, YouTube, Facebook, Shazam, Snapchat y Twitch.

Sony Pictures sabe bien lo que es depender de las franquicias, y para este año también tiene en la hoja de ruta el estreno de Spider-Man: Homecoming. Además, recuerdan en Las Horas Perdidas, nada está escrito en el mundo de las distribuidoras/productoras, donde un éxito con el que nadie contaba puede darle la vuelta a la tortilla en cuestión de meses. Mientras tanto, la compañía pide a sus accionistas paciencia y pensar a largo plazo.

Advertisement

[New York Post vía Las Horas Perdidas]