En la WWDC de hoy, Apple ha mostrado un rediseño de OS X tan vasto como su nombre de guerra. Yosemite es limpio, sencillo y plano, pero el parecido estético es solo la punta del iceberg. iOS y OS X se asemajan más que nunca y, por primera vez desde hace años, estamos empezando a ver un diseño homogéneo y consistente entre las diferentes plataformas de la compañía.

OS X Yosemite es más que un sistema operativo. Es casi un manifiesto estético sobre los estándares que marcarán las directrices del diseño de interfaz en Apple durante los próximos años. Puede que estemos decepcionados porque Apple no haya lanzado un smartwatch o un iPhone 6, pero Yosemite es una ventana perfecta para ver cómo serán esos dispositivos.

OS X se acerca a iOS...

La versión de OS X diseñada siguiendo las pautas del iOS de Jony Ive es justo como la imaginábamos. Las sombras, texturas y ruido visual del OS X que conocíamos han desaparecido. Los detalles de diseño que quedaban de la era Scott-Forstall han dejado paso a las esquinas limpias, los fondos blancos y los vivos colores que caracterizan a iOS.

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Por primera vez en su historia, Apple cambia la tipografía de su sistema operativo. La Lucida Grande que nos ha acompañado durante décadas deja paso a Helvetica Neue, aunque su legibilidad en pantallas grandes sigue siendo objeto de debate.

El renovado centro de notificaciones también toma prestado su aspecto de iOS, con unas transparencias y un sistema de scroll que parecen más algo que encontraríamos en un smartphone que en un ordenador. El tradicional Dock que alberga las aplicaciones más utilizadas también ha sido sustituido por un bloque translúcido. Los iconos de las aplicaciones de sistema se han simplificado al máximo.

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Todos estos cambios te serán muy familiares si ya eres un entusiasta de iOS, pero es un camino de ida y sin retorno para los que solo conocen OS X.

...y ambos comparten más funciones que nunca

iOS y OS X van más de la mano que nunca. Las aplicaciones y archivos que hasta ahora eran dos feudos independientes, ahora comparten el mismo espacio a través de iCloud Drive.

En mi opinión, el cambio más significativo es lo que Apple llama Handoff, la plataforma bajo la que iPhone, iPad y Mac funcionan como un único ecosistema de aplicaciones, servicios y archivos. Escribir un mensaje ahora es algo que podemos hacer desde el iPhone, o desde el ordenador. Podemos hacer una llamada desde el laptop sin ni siquiera echar mano del teléfono. Las diferencias funcionales entre ambas plataformas son cada vez más pequeñas.

Las fronteras que durante tanto tiempo fastidiaron a muchos usuarios de iOS y OS X se diluyen. Todavía no hemos llegado a la funcionalidad de pantalla partida, pero poco le falta. Lo mismo se aplica a la aplicación de Fotos para OS X, que por fin renueva la manera de ver y editar imágenes en los Mac con aplicaciones nativas.

Extensibility rompe las barreras entre aplicaciones de una plataforma y otra. Cada vez más, las cosas que podemos hacer con un iPad, un iPhone o un Mac son más parecidas.

Finalmente, iOS y OS X hablan el mismo lenguaje

Por debajo de todos estos cambios podemos ver las líneas del diseño futuro de Apple. La conjunción entre ambas plataformas es un suceso mucho más importante de lo que aparenta.

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Con este cambio, Apple está sentando las bases de un lenguaje común para toda una nueva generación de dispositivos. Esto es lo que Dieter Rams llamaba programm, un conjunto de reglas consistentes a lo largo y ancho de diferentes productos. En realidad, es lo que ha ayudado a forjar la reputación de diseño de Apple. Tras la invención del diseño unificado Snow White, el mayor bajón de Apple se produjo precisamente cuando se apartó de esa senda unificada.

Hace mucho tiempo que Apple no presumía de una consistencia como la que hemos visto hoy. Tras la marcha de Scott Forstall, la compañía ha pasado por un largo proceso de cambio en diseño que ha terminado hoy con la instauración de un lenguaje visual común apto para plataformas actuales o futuras.

Puede que iOS y OS X aún no sean idénticos, pero los cambios de hoy apuntan a que la convergencia entre ambas plataformas irá a más, y los dispositivos que surjan en el camino no harán sino homogeneizar aún más la experiencia. La mayor revolución de Apple comienza hoy, y no está en ningún dispositivo concreto, sino en el software que los une.

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