En 2013 hablábamos del primer móvil con refrigeración líquida. No volvimos a saber nada de esa tecnología hasta que Microsoft lanzó los Lumia 950 y 950 XL el año pasado. Sony adoptó un sistema similar para su último Xperia y ahora lo hace Samsung, con los nuevos Galaxy S7 y S7 Edge.

El sistema de refrigeración líquida de los nuevos Galaxy evitará que el terminal se sobrecaliente, lo que tiene un efecto positivo en la duración y la vida útil de la batería. Un corolario de la refrigeración líquida es que los procesadores pueden trabajar a mayor potencia. Si el dispositivo se parece al que patentó Fujitsu, medirá menos de 1 milímetro de grosor y tendrá un aspecto parecido a esto:

La refrigeración líquida es un circuito basado en la transferencia de calor. El líquido pasa por el procesador para enfriarlo, se evapora y se vuelve a condensar en un serpenteante circuito condensador que disipa el calor. Parece que, ahora sí, estamos ante una nueva tendencia de la industria —se podría decir que capitaneada por Microsoft. [Samsung]

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