(Actualización 27/06/2013: tanto el fundador de Pandora, Tim Westergren, como el bloguero Michael Degusta, argumentan que Pandora no pagó 16 dólares al cantante, sino 1.300 dólares. Puedes ver aquí la explicación de Pandora y aquí la de Degusta (que ratifica la propia Pandora). El cantante David Lowery aún no se ha pronunciado). La historia no es nueva, se repite día tras día. Pero esta vez es más evidente que nunca: muestra cómo estructuras anquilosadas - distribuidoras, sistemas judiciales y gobierno - están ahogando un negocio naciente, el de los servicios de música en streaming como Spotify o Pandora. El último ejemplo: la canción Low, del cantante y guitarrista David Lowery, se reprodujo exactamente 1,15 millones de veces en Pandora durante el pasado trimestre. ¿Cuánto ingresó el artista? 16,89 dólares. ¿El motivo? Exacto, los derechos que van a la distribuidora BMI que, en este caso, están fijados judicialmente. Así no se puede.

Lowery explica el caso en este artículo, donde incluye el extracto de los pagos (en la foto de arriba) mostrando el número de reproducciones de la canción en Pandora, 1.159.000 veces, y el pago: 16,89 dólares; Spotify le pagó "bastante" más: 12,05 dólares por más de 116.00 reproducciones; y una radio local (Sirius XM) le pago casi un dólar por cada vez que reprodujo la canción: 181,94 dólares.

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Hay aspectos importantes a tener en cuenta: en este caso Lowery obtuvo solo el 40% del pago correspondiente por ser el autor de la canción. El 60% restante va para su banda. Aún así, si sumamos el pago total a los artistas, sería de 42,25 dólares por más de 1 millón de reproducciones. El resto se lo reparten entre BMI y Pandora.

Habría que ver los detalles de por qué Spotify paga más y de cómo están establecidos por país los derechos que se lleva el artista vs. la distribuidora vs. el servicio de streaming. De todas formas, si Lowery hubiera conseguido un millón de reproducciones en Spotify, el pago hubiera sido solo de 104 dólares. Un millón de reproducciones es una barbaridad. Los pagos simplemente no están a la altura.

Esto lo que ocurre al pasar de una estructura tradicional que se derrumba (discográficas, formatos físicos, pago de derechos) a una digital y de distribución online que amenaza la primera. Todos intentan exprimir al de al lado: las distribuidoras a Spotify o Pandora y ambas al artista. Pierde quien está al final de la cadena (los artistas) y ganan los del comienzo (las distribuidoras). Los de en medio (servicios de streaming) sobreviven como pueden.

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Quizás dentro de 10 años todas las piezas estén en su sitio. Ojalá. De momento, si te gusta un artista, mejor vete a su concierto o cómprale una camiseta . Le ayudarás más que escuchando su música en Pandora o Spotify. [The Trichordist]