Imagen: LuisA. Coloma/Centro Jambatu

La especie jambato negro (Atelopus ignescens) es una rana nativa de Ecuador que se consideraba extinta desde la década de los 80. El hallazgo de una pequeña colonia por parte de un niño lo ha cambiado todo.

No se trata de una especie cualquiera. Esta rana estuvo tan extendida en Ecuador que se llegó a utilizar como ingrediente en la medicina tradicional. Según los expertos, la combinación del cambio climático y una enfermedad fúngica arrasó con la especie y produjo un colapso brusco y repentino. Para Luis Coloma, del Centro Jambatu de Investigación y Conservación de Anfibios:

La rana tenía una presencia tan antigua en la comunidad ecuatoriana que nunca habríamos concebido que pudiera desaparecer.

En el año 2016, el centro anunció un premio en efectivo de 1.000 dólares para cualquier persona capaz de encontrar a la “rana perdida”. Lo cierto es que el centro no esperaba ningún éxito, pero al menos tenían la esperanza de aumentar la conciencia sobre la conservación de los anfibios.

Atelopus ignescens. Wikimedia Commons

Sin embargo y contra todo pronóstico, un niño y su familia encontraron una pequeña colonia de jambatos, asegurando así la supervivencia de la especie (y los fondos para la educación del joven). Desde ese momento, los investigadores se han dedicado a tratar que criar con éxito a los 43 ejemplares en cautiverio. Según Coloma:

Durante varios meses, las ranas se aparean pero nunca ponen huevos. Así que decidimos trasladarlos a un recinto al aire libre. Cuando finalmente descubrimos los huevos, nos sentimos como Thomas Edison debe haberse sentido viendo una bombilla eléctrica iluminada por primera vez. Fue extraordinario.

Los renacuajos resultantes son fuertes y se alimentan bien. El redescubrimiento de ranas pensadas extintas ha sido una tendencia alentadora en los últimos años. Sin embargo, la población es siempre pequeña, y esto pone en peligro su supervivencia. A pesar de que es un trabajo costoso, la crianza en laboratorio puede ser el último recurso contra la extinción.

Sea como fuere, el hecho de que los renacuajos estén bien indica que no hay razones para pensar que la mayoría de ellos no lleguen a adultos. Fascinante. Una especie entera ha conseguido una segunda oportunidad gracias a la curiosidad de un niño. [NewScientist vía MNT]