Captura de pantalla: Guernsey Archaeology

Chapelle Dom Hue es una pequeña península en la isla de Guernsey, en el Canal de la Mancha. Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Oxford está investigando los restos de un un pequeño monasterio que ocupaba ese punto en el Siglo XIV. Al abrir una de las tumbas han encontrado algo muy poco común.

Entre las sepulturas de varios monjes ha aparecido una cuyo ocupante no es humano. Se trata de los restos de una marsopa. Un pequeño mamífero marino parecido a un delfín.

Una Marsopa, en su habitat natural. Foto: Wikipedia

El arqueólogo Philip de Jersey y su equipo no se explican qué hace este primo de los delfines en una tumba de la edad media. En un principio se barajó la posibilidad de que alguien la hubiera escondido para comérsela más tarde. Las marsopas formaban parte del menú de los pescadores de la edad media en muchas localidades costeras. De hecho, su nombre en inglés (porpoise) viene del latín medieval porcopiscus (literalmente, pez cerdo). Las marsopas ya eran conocidas en el siglo XII.

La península de Chapelle Dom Hue. Captura de pantalla: Guernsey Archaeology

El problema es que la distribución de los huesos del animal no se corresponden con un pedazo de carne que alguien deja allí sin más. Si simplemente se trataba de deshacerse de los restos de un almuerzo era mucho más fácil arrojarlos al mar, que está apenas a 10 metros de la excavación.

Alguien se tomo la molestia de cavar una pequeña tumba y depositar allí el cuerpo con sumo cuidado. Hasta se ha respetado la orientacion este-oeste que es tradicional en los enterramientos cristianos de la época. El mimo con el que se ha enterrado el mamífero marino hace pensar en un entierro solemne, pero no hay precedentes similares en ningún monasterio.

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De momento, los arqueólogos han enviado los huesos a un biólogo marino para que los examine. Hasta que se encuentren más pistas sobre el asunto, la idea de un grupo de monjes encariñados con una marsopa que visita regularmente su monasterio al borde del mar no parece tan descabellada. [vía The Guardian]