La llegada del verano hace que la naturaleza reclame para sí los bloques de hielo extraídos del cercano río Torne hasta que el hotel desaparece por completo. Cuando llegue el invierno, el responsable de tan inusitado negocio, Yngve Vergqvist, volverá a construirlo.

Este año será la vigésimo cuarta resurrección del Lapland. La idea surgió a partir de una exposición de esculturas de hielo que el propio Vergqvist organizó a finales de los 80. Un grupo de excursionistas le pidieron alojarse allí y la galería de arte pronto dió paso a un hotel.

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Los bloques de hielo que forman el Lapland se van preparando a medida que llega el invierno. En los meses que está aberto, el establecimiento de una sóla planta ofrece 65 habitaciones de las que 15 son suites esculpidas en hielo por diferentes artistas cada año. De momento tendréis que conformaros con las melancólicas fotos de la muerte anual de este establecimiento. No os preocupéis. Winter is coming.

Fotos: Arne Bergh