Las inundaciones causadas por el huracán Harvey van remitiendo tras dejar 23 fallecidos a su paso, pero es ahora cuando se empiezan a apreciar los extensos daños a la región. Esos daños incluyen un complejo petroquímico sobre el que los expertos llevan años avisando que era peligroso que se inundase.

No se trata de avisos apocalípticos de un entusiasta del medioambiente. Son las declaraciones que ha hecho Richard Rowe, CEO de la empresa propietaria de la planta, en declaraciones a la cadena CNBC. Las instalaciones de Arkema SA chemical en Crosby, Texas, corren serio peligro de explotar en los próximos seis días, y el personal no tiene forma alguna de evitarlo.

La planta está a solo 38 kilómetros del centro urbano de Houston.

Ubicación de la planta en Crosby. Foto: ©2017 Google, Map Data ©2017 Google.

En un comunicado hecho público en la página web de Arkema, la compañía pide disculpas a los residentes locales y explica:

Hemos perdido la fuente principal de energía y dos de los generadores secundarios de respaldo. Com resultado, la refrigeración de algunos de los componentes ha alcanzado un estado crítico que podría causar una explosión seguida de un intenso fuego. El nivel del agua y la falta de energía no nos permiten prevenirlo. Hemos evacuado a todo el personal por su propia seguridad. Asimismo, hemos contactado con las autoridades federales y locales hace días y estamos colaborando con ellas en tratar de gestionar la situación. La localidad más cercana también ha sido evacuada.

En Vice apuntan que los productos químicos de la planta son peróxidos orgánicos altamente volátiles que normalmente se utilizan en la fabricación de productos de goma y plástico. Este tipo de sustancias son las mismas que el ISIS utilizó en sus atentados en Bruselas y necesitan conservarse a una determinada temperatura o corren el riesgo de incendiarse y explotar.

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Rowe contó a la CNBC que el personal fue evacuado el martes y que el perímetro de seguridad alrededor de la planta se ha extendido a 2,5 km.

Folleto explicativo de las actividades de la planta. Foto: Arkema SA

Los funcionarios de la Agencia de Protección Medioambiental estiman que hay 1.300 viviendas con 3.000 residentes en ese radio de 2,5 km. El inventario de productos tóxicos de la planta incluye: acetona, cloruro de benzoilo (un ingrediente para tintes y resinas), clorodifluorometano (un gas para equipos de refrigeración), cumeno, hidroperóxido de cumeno, ftalato de dietilo, etilbenceno, etilenglicol, ácido clorhídrico, mercurio, metiletiolcetona, hexano, hidróxido de sodio, (más conocido como sosa caústica), ácido sulfúrico y alcohol butilo.

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Rowe no ha detallado qué cantidad de cada uno de estos químicos peligrosos hay en la planta, pero ha puntualizado que se siente tranquilo con el área de exclusión de 2,5 km y que la compañía no espera que la explosión (en caso de que se produzca) deje secuelas en la zona más allá de un intenso incendio.

Según el Houston Chronicle, la planta ya ha sido catalogada antes como un peligro potencial para la región circundante por el Centro de Seguridad O’Connor Process Safety Center. El CEO de la compañía asegura que era imposible predecir una situación como la que ha dejado Harvey. “Nadie anticipaba dos metros de agua”, añade.

Sam Mannan, de la Universidad de Texas, y Mary Kay, del propio Centro O’Connor, rebaten esa afirmación. Ambos expertos coinciden en que Arkema tenía que haber neutralizado los productos cuando comenzaron las lluvias. Hubiera perdido el stock, pero era más seguro que confiar en la suerte.

A comienzos de año, el presidente Donald Trump propuso abolir el comité de investigación de seguridad y riesgo de productos químicos en Estados Unidos. Es una pequeña agencia federal dedicada precisamente a investigar accidentes en plantas con productos químicos peligrosos y redactar normativas y buenas prácticas para reducir el riesgo en el futuro. Según documentos presupuestarios de la Casa Blanca a los que ha tenido acceso Chemical & Engineering News, la función de ese departamento no es importante.

La propuesta para eliminar la comisión de seguridad. Foto: White House

En el documento se lee: “Aunque la CSB ha hecho un trabajo excelente, su labor genera fricción con otras agencias gubernamentales. Asimismo, las recomendaciones de la comisión se han estado enfocando en una mayor regulación de la industria, lo cual ha frustrado mucho a los reguladores y a la propia industria.”

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Aunque el documento cita informes críticos del director general de la EPA como justificación para el recorte presupuestario, un informe de 2017 de esa agencia cita los recortes presupuestarios como la causa de las dificultades de la comisión. su presupuesto no se ha ampliado en 15 años, y ello ha frustrado su eficacia a la hora de responder a incidentes químicos. [vía ViceCNBC]