Cuando conducimos un automóvil nuestros ojos se comportan de forma particular, pero aunque el tiempo de reacción al volante de cualquier persona puede sorprender, nada es más increíble que la forma en la que se comporta el ojo de un piloto de Fórmula 1. Y este vídeo lo demuestra, en primera persona.

Al momento de sujetar un volante nuestros ojos y cerebro actúan de una forma diferente: solo hace falta dar un rápido vistazo a un espejo para saber si tienes o no otro vehículo a tu lado, y lo haces casi sin darte cuenta, como un reflejo natural. Hace años cuando aprendía a conducir mi padre me dijo algo que entonces no tomé muy en serio: “haz que el carro sea otra extensión de tu persona”, pero después de mucha experiencia se que esto justamente es lo que hacemos al conducir.

No obstante, esta expresión se multiplica cuando se trata de un piloto profesional. Los monoplaza de Fórmula 1 van tan rápido y tienen tantos otros autos cerca que deben reaccionar mucho más rápido que un conductor tradicional. Mientras nosotros vemos el semáforo, los carros a nuestro alrededor y revisamos que no hayan obstáculos en nuestro camino, un piloto tiene que hacer esto y mucho más en mucho menos de un segundo.

La gente de Sky Sports quiso comprobar qué tan rápido es el tiempo de reacción de un piloto de Fórmula 1, y para ello usaron unas gafas Tobii que están especialmente diseñadas para hacer un seguimiento del ojo y lo que mira. En el experimento podemos ver cómo el ojo del piloto Nico Hülkenberg se mueve de una forma impresionante, analizando con una velocidad casi inhumana todo lo que se encuentra a su alrededor, y lo hace de forma natural. En el vídeo (y GIF sobre estas líneas) el movimiento del ojo es representado con un punto rosa.

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De hecho, algunas de las reacciones, como mirar al espejo retrovisor, le toman menos de 100 milisegundos (una décima de segundo), lo que está muy cerca del menor tiempo que necesita el cerebro para absorber la información que ve el ojo. Esto es posible dado que aunque el ojo tiene un punto de enfoque limitado, el cerebro puede procesarlo y llenar los vacíos de información por sí mismo.

Al final ver cómo reacciona un piloto de Fórmula 1 es todo un espectáculo, y hará que ya no te sientas tan orgulloso de haber estacionado en paralelo en ese lugar donde tu amigo no pudo. [Sky Sports vía Autoblog]


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