Imagen: Collider

El sueño de cualquier adolescente al que le gustan los cómics de superhéroes es parecerse a alguno de los personajes de Marvel o DC. El del paciente “X” fue durante un tiempo Spiderman, y más tarde un X-Men. El chico llevó hasta las últimas consecuencias su transición a mutante.

Normalmente, que un doctor se encuentre un caso de inyección subcutánea intencional con mercurio en un niño mentalmente sano es, como mínimo, raro. Si además, el niño presenta otra serie de evidencias insólitas, como la repetida picadura de arañas en el cuerpo, el caso pasa a convertirse en único en la historia médica.

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Lo cierto es que la toxicidad del mercurio se puede dar de diferentes maneras dependiendo de las formas del elemento químico, la cantidad de exposición y la ruta de entrada al cuerpo.

Elemento de mercurio (Hg), forma líquida. Wikimedia Commons

Existen una gran cantidad de datos publicados sobre su toxicidad. La inyección auto subcutánea de mercurio elemental es rara, sí, pero está bien detallada en la literatura médica, principalmente en casos de personas con depresión suicida o incluso otras que buscan mejorar el rendimiento sexual o atlético. Generalmente no da lugar a efectos sistémicos, aunque pueden ocurrir excepciones cuando se absorbe por vía intravenosa, lo que lleva a una toxicidad sistémica.

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Lo que estaba fuera de cualquier libro de medicina ocurrió una tarde del año 2014. Entonces, el paciente “X”, un adolescente, apareció en una clínica de Estados Unidos.

El paciente “X” (men)

Mercury. Wikimedia Commons

Se trataba de un niño de 15 años que se presentó con heridas que no habían cicatrizado en el antebrazo izquierdo. Dos meses antes había sufrido algún tipo de traumatismo en la misma zona con algún objeto afilado.

Su examen físico general no tenía nada extraño. Sin embargo, un segundo examen local encontró múltiples úlceras, la más grande de 2×2 centímetros de tamaño, sobre el antebrazo izquierdo junto a una serie de extrañas lesiones que llegaban a la parte inferior del brazo.

Había algo raro en su relato. Las discrepancias que los médicos encontraron entre la historia y el examen físico les llevó a sospechar, quizás existía algún tipo de abuso de sustancias. Bajo esa conclusión, se le realizó un examen psiquiátrico.

Sorprendente, este examen reveló que la inyección subcutánea realizada de manera intencionada se hizo con mercurio, y al menos tres veces, obtenido a su vez después de romper un termómetro y un esfigmomanómetro (aparato para medir la presión arterial).

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Los médicos acudieron a la sala donde se encontraba el paciente X. Se sentaron frente a él y le dijeron que debía decir la verdad porque su salud corría un grave peligro. Debían saber cómo y por qué el mercurio había penetrado en su piel.

El chico se derrumbó y contó la verdad. Unos meses atrás, había acudido al cine para ver X-men: Days of Future Past. El joven era un apasionado de los cómics y sentía predilección por Mercury. El personaje de Marvel fue creado por Nunzio DeFilippis y Keron Grant e hizo su debut en New Mutants vol. 2 (2003).

Imagen: WC

Aquellos que siguen la saga seguramente saben que tras el personaje se encuentra Cessoly Kincaid, una mutante que acabó en el Instituto de Xavier. Su cuerpo está compuesto (obviamente) por mercurio no tóxico. El personaje puede moldear su cuerpo, pudiendo cambiar su estructura de manera más sólida o líquida a su voluntad.

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El paciente “X” se había inspirado en la película y quería simular al personaje. Su idea dejó a los doctores sin habla durante unos minutos: pretendía inyectarse el suficiente mercurio como para convertir sus huesos en metal.

Poco después, y analizando su historial médico, le preguntaron por las diferentes picaduras de araña que había sufrido en varias épocas. El chico explicó que aquello era cosa del pasado, cuando Spiderman se había convertido en su personaje de referencia y quería contraer la mutación de Peter Parker.

Imagen: Flickr

Sorprendentemente, no tenía otros problemas psiquiátricos e incluso tenía un cociente intelectual normal. Se realizaron evaluaciones bioquímicas y toxicológicas completas, incluido el nivel elemental de mercurio en la sangre, la orina y las uñas.

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Se le realizó una tomografía computarizada de rayos X que mostró un área difusa de múltiples depósitos radiopacos subcutáneos hasta la parte inferior del brazo. También se llevó a cabo una ecografía Doppler para descartar cualquier depósito intravascular, pero todos los vasos principales estaban patentes, lo que llevó a la conclusión de que, efectivamente, el paciente se había inyectado mercurio por vía subcutánea.

El mercurio no se detectó en el suero y las uñas. Sin embargo, la concentración en la orina fue “anormal”. Finalmente, el paciente “X”, como quedó registrado para siempre en los anales de la historia médica, sanó y pudo regresar a casa. Lo que no se sabe es si finalmente quiso emular a otro superhéroe. Con tipos como Superman no tendría una segunda oportunidad. [Wikipedia, National Institutes of Health]