Glaciar Morteratsch. Wikimedia Commons

Hace unos meses un grupo de investigadores propusieron un plan de lo más salvaje para volver a congelar el Ártico: bombas eólicas sobre la capa de hielo. Ahora tenemos al primer país preparado para acoger las nuevas iniciativas. Suiza tratará de salvar los Alpes con máquinas que producen nieve artificial.

En febrero de este año un grupo de investigadores de la Universidad de Arizona publicaron una propuesta inédita para salvar el deshielo y la tundra. El plan consistía en instalar 10 millones de bombas eólicas (energía renovable) sobre la capa de hielo para luego bombear el agua sobre la superficie (helada) del ártico en el invierno.

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En teoría, esa agua se congelaría antes de la llegada del verano. Los investigadores creían que las bombas podrían agregar casi un metro de grosor a la capa actual de hielo marino. Si el hielo es más grueso duraría más tiempo y reduciría el peligro de que el hielo desapareciera durante el verano.

Aquella idea que buscaba una solución a los problemas de los glaciares la acaba de recoger Suiza, hogar de los famosos Alpes y un país más que consciente de los problemas a los que se enfrenta su paisaje. La idea: máquinas de nieve generada artificialmente para cubrir una parte del frágil hielo de los glaciares.

Glaciar Morteratsch. Wikimedia Commons

Al igual que hace unos meses, el plan suena un poco loco, pero podría funcionar. Los investigadores han comunicado que primero pasarán una temporada haciendo nieve para esparcirla sobre un glaciar artificial. Si esto funciona esperan que el gobierno suizo de luz verde al proyecto más grande, alrededor de 4.000 máquinas de nieve para esparcirla sobre el glaciar Morteratsch. Además piensan que no se necesita mucha nieve para tener un gran impacto. Basado en sus cálculos, con unos pocos centímetros en un área determinada debería valer.

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¿Por qué de esta forma? Los investigadores explican que, obviamente, la nieve desempeña un papel importante para evitar que el hielo glacial se derrita. Tiene lo que se conoce como un alto albedo o reflectividad. La nieve que cubre el hielo marino puede reflejar hasta el 90% de los rayos del sol, proporcionando una fuente vital de aislamiento. El efecto es el mismo en los glaciares, donde el color brillante de la nieve rebota los rayos del sol lejos del frágil hielo.

Mont Blanc. Wikimedia Commons

El problema reside en las estaciones de primavera más cálidas, las cuales significan menos nieve, y que la región ha estado obteniendo cada vez menos nieve a medida que suben las temperaturas. Según los informes, los Alpes están proyectados a perder hasta un 30 % de su cubierta de nieve si el calentamiento global se mantiene por debajo de los 2 grados centígrados del Acuerdo de París de 2015. Además, la contaminación puede afectar la nieve en los glaciares, oscureciéndola y haciendo que absorba más calor del sol. Y con cada gota de hielo derretido las montañas suizas se hacen cada vez menos estables.

Sea como fuere, estas máquinas de nieve son una solución innovadora, aunque hay otra manera de salvar a los glaciares alpinos: el lento cambio climático global por la emisión de menos gases de efecto invernadero. Por supuesto, para ello el mundo entero necesitaría incorporarse al plan y no tendría efecto inmediato. Así que a corto plazo por lo menos, estas máquinas de nieve podrían proporcionar a los glaciares un poco de paz (y alivio). [NewScientist vía Smithsonian]