Finalmente, ha sucedido. Después de toda una temporada llena de emociones y muchos acontecimientos, el último episodio de Juego de Tronos cumplió todas sus promesas al darnos un merecido cierre de muchas historias, para ser el inicio de nuevas. O mejor dicho, el inicio del fin. Es hora de que hablemos del final de la sexta temporada de Juego de Tronos.

Aviso: antes de continuar leyendo recomendamos estar al día con toda la sexta temporada de la serie, incluyendo su décimo y último episodio.

Cuando pensábamos que nada podía ser más emocionante que momentos como la muerte de Hodor, el regreso a la vida de Jon Snow o incluso la épica y sanguinaria batalla de los bastardos, Juego de Tronos nos recuerda que es Juego de Tronos y que las cosas siempre pueden ser mejor (o peor, dependiendo de cómo lo veas).

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El décimo episodio de la sexta temporada lleva el nombre de “Vientos de Invierno”, algo que originalmente vimos como una especie de guiño al próximo libro de la saga de Canción de Hielo y Fuego que George R.R. Martin quizás publicará de aquí a los próximos 10 años (ya no le creo en nada las fechas que promete), pero la serie nos demostró que no era así. La realidad era más sencilla y explícita: Vientos de Invierno se refiere a que la advertencia y promesa de Ned Stark (y el lema de su familia) por fin se cumplió: el invierno ha llegado.

Y llegó acompañado de muertes, tragedias, homicidios en masa, dos nuevos reyes y lo cercano de una invasión. Sucedieron tantas cosas en este episodio que siento que me tomaría semanas escribir todo lo que quisiera de él. Pero prometo que no será así.

La nueva Reina de los Siete Tronos y el fin de la Fe

Durante dos temporadas el Gorrión Supremo y su Fe Militante han hecho desastres en Desembarco del Rey. Lograron capturar a dos reinas (reina madre y a la esposa del Rey) y al heredero de una de las familias más poderosas de Westeros, y aún así consiguieron que nadie se les enfrentara en batalla, causaban terror en la mayor cantidad de personas, incluyendo los nobles, quienes temían que le hicieran algo a sus reinas o Señor.

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Y esto fue culpa de Cersei, absolutamente todo. Porque una vez que Tommen se casó con Margaery la reina madre se sintió desplazada, humillada y que su palabra ya no tenía valor, no podía dominar a su hijo porque ahora tenía una esposa que se encargaría de eso. Cersei perdió su poder y el respeto por parte de aliados y enemigos, la veían no más como una vieja (¿?) reina que no haría más que esperar su muerte algún día. Por ello buscó al Gorrión Supremo, esperando utilizarlo como su arma y aliado, pero el tiro le salió por la culata.

Todo eso lo sabemos, pero es buena idea mencionarlo para recordar exactamente por qué Cersei hizo lo que hizo, y de la forma tan gloriosa y macabra como fue. El Gorrión nunca estuvo bajo las órdenes de Cersei, nunca pudo controlarlo, él se hizo pasar por aliado solo para obtener poder y luego nunca soltarlo. Cersei quería venganza y no solo de este personaje con peculiar (y perturbador) parecido con el Papa, sino también de todos esos enemigos que la humillaron y despreciaron: los Tyrell, el Gran Maestre Pycelle, su tío Kevan, su primo Lancel... y todo el pueblo de Desembarco del Rey, esos que la vieron caminar desnuda y le arrojaron frutas podridas por las calles de la ciudad.

Y obtuvo su venganza. Su plan con el Maestre Qyburn de usar el fuego valyrio que hizo famoso (para mal) al Rey Aerys Targaryen funcionó. Todos los que estaban en el Septo murieron en una explosión de fuego verde que arrasó con cientos de personas y todo a su paso. Incluyendo el tío Kevan, la bella Margaery, Loras Tyrell, Mace Tyrell y una linda imagen del Gorrión Supremo desintegrándose (se que sueno macabro, pero confiesa que también pensaste “¡al fin!”). ¿Lancel? De él se encargó un niño que lo apuñaló para que viera cómo toda su Fe Militante era desintegrada junto con él. ¿El Gran Maestre Pycell? Murió apuñalado por una docena de “pajaritos”, de la forma más macabra posible.

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Los resultados fueron en parte inesperados, pero fascinantes a nivel narrativo: en primer lugar Tommen al ver lo que había hecho su madre hizo lo único que un cobarde como él podía hacer, se quitó la vida, pero recordemos que era un niño, cuyo dolor y terror lo hizo reaccionar de esta forma. Yo nunca quise a Tommen como Rey ni lo respeté o temí, pero verlo partir así no deja de hacerme sentir mal por él.

El segundo resultado fue la coronación de Cersei como Reina y soberana de Westeros, una coronación en la que no pudimos ver a nadie más que a su nueva “Mano”, Qyburn, sonreír. Es una coronación basada en el temor, y ni siquiera ella sonríe porque Cersei en realidad no está feliz. Sí, de nuevo es respetada, temida y tiene mucho poder, más que nunca, pero se ha quedado sin sus hijos y perdió su humanidad por completo.

En el pasado siempre hemos sabido que Cersei, por más cruel que parezca (y sea), solo quiere lo mejor para sus hijos. Pero ahora que se ha quedado sin ellos, como aquella bruja adivina se lo dijo cuando era niña, ¿qué será de ella? ¿qué la motiva? Nada más que ambición y odio. Y su hermano lo sabe, porque Jaime la ve con cara de terror, a su hermana que quemó cientos de personas justo como el Rey Aerys prometió hacer.

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Y esto, queridos lectores, solo fueron los primeros minutos del episodio. Acompañados de una banda sonora impresionante.

El invierno llegó

En Winterfell Jon y Sansa formaron una nueva alianza, entre ellos. Jon le dice a su media hermana que no pueden pelear entre ellos, que tienen suficientes enemigos fuera de casa como para tener una batalla en el interior de su castillo. Tiene que haber confianza, y Sansa está de acuerdo. Lo más curioso es que cada uno trata de convencer al otro de que sea quien gobierne en Winterfell. Jon le dice a Sansa que ella es una verdadera Stark y merece sentarse en la silla de su padre, mientras ella le dice que él es el héroe y guerrero que el Norte necesita.

Pero aunque ellos no están de acuerdo en quién debe gobernar en el Norte, su pueblo sí. Jon está preocupado por la verdadera guerra que se avecina, contra los caminantes blancos, pero casi nadie parece creerle o querer apoyarlo en esta batalla por la necedad de que si hay “salvajes” o no y si los dejaron entrar. Pero Lyanna Mormont, la niña de 10 años con más carácter que he visto en mi vida (o bueno, en la televisión) cacheteó con sus palabras a las tres familias y sus Señores que no quisieron apoyar a Jon Snow y los Stark en su guerra contra Ramsay.

Las palabras de esta niña son tan duras que hacen reaccionar a todos y sucede algo que honestamente no vi venir. Sí, era predecible que ese grupo de guerreros (y guerreras, con el permiso de Lady Lyanna) seguirían no a Sansa sino a Jon, por el hecho de haber combatido y ser un héroe de guerra y bla bla bla, pero nunca esperé que lo quisieran coronar como Rey en el Norte, siguiendo los pasos de su hermano Robb. Lo llaman el “lobo blanco” y no les interesa si es un bastardo o no, solo les importa su valor, coraje y el hecho de que lleva la sangre de Ned Stark en sus venas...

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O bueno, al menos de una Stark.

R+L=J

Porque por fin, ha sucedido. La serie nos ha confirmado la teoría más hablada en la historia de Canción de Hielo y Fuego, en los 25 años desde que se publicara el primer libro. Jon Snow no es hijo de Ned Stark sino de Lyanna Stark, su hermana, y prometió cuidarlo como si fuera suyo para evitar que Robert Baratheon lo matara por ser quien es.

Pero, ¿quién es? El problema de este momento en el que Bran por fin revive la parte final de la historia de la Torre de la Alegría es que la serie tuvo el descaro de incluir algunos murmullos que no pudimos escuchar por parte de Lyanna. Sí, le dice que Jon es hijo de ella, y le hace prometer que lo proteja y lo oculte de todo el mundo (incluyendo de su propia esposa, a quien amaba y respetaba como nadie), pero no dice claramente “es hijo de Rhaegar”, aunque lo más lógico es que sea así y lo que no quiso decir en voz alta es que ella amaba al heredero al trono y no fue secuestrada, o algo.

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Sea como sea, Jon Snow es Targaryen y es Stark, tiene el fuego y el hielo en la sangre y hoy está más claro que nunca que es el verdadero protagonista de la serie, el héroe de esta historia. No para sentarse en el Trono de Hierro, eso es irrelevante, sino para salvar al mundo de la verdadera guerra que se avecina. Porque el invierno ya está aquí.

Juego de Reinas

Esta temporada ha terminado con muchas mujeres poderosas que se enfrentarán en una gran batalla por los Siete Reinos. En Desembarco del Rey tenemos a la cruel Cersei que tomó el trono a la fuerza, en Winterfell tenemos a Sansa que, si bien no es “Reina en el Norte”, si que será la mano derecha de Jon Snow en lo que se avecina.

Pero más interesante, tenemos una nueva alianza que se ha formado sin previo aviso. Las “Serpientes de la Arena” de Dorne, viuda e hijas de Oberyn Martell, se han aliado con Olenna Tyrell en esta guerra. Ella quieren venganza contra los Lannister por haber asesinado a tantos de sus seres queridos (sobre todo la pobre Olenna que mataron el futuro de su casa), ¿y con quién se van a aliar? Pues con Daenerys Targaryen, como nos lo da a entender la llegada de Varys a esta reunión de mujeres poderosas.

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Khaleesi por fin está lista para invadir e incluso se embarca hacia Westeros al final de temporada. Es impresionante todo lo que ha logrado, tanto sola como con la ayuda y consejo de sus aliados más importantes (Jorah en su momento, Varys y Tyrion Lannister, quien es la nueva “Mano de la Reina”, lo cual tiene muy merecido).

Daenerys llegará a Westeros con 40.000 Dothrakis, quién sabe cuántos “Inmaculados” y quién sabe cuántos “Segundos Hijos”. También tiene el apoyo de los Martell y los Tyrell en tierra firme, y va acompañada de Yara Greyjoy y sus guerreros. Son cuatro mujeres que se han unido para dominar Westeros, hacer justicia y recuperar un par de tronos (el de los Siete Reinos y el de “Sal” de los Greyjoy). Lamentablemente, Cersei no tiene oportunidad alguna ante lo que se avecina.

¿Dije que también tiene tres dragones? Ah, no. Pues eso.

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Pero aunque esta guerra será intensa y le devolverá el trono de su familia a Daenerys Targaryen, en realidad es irrelevante. Lo que importa es la guerra contra los Caminantes Blancos, y estoy seguro que los dragones de Khaleesi tendrán que volar al norte para ayudar en esta batalla, deberá existir en algún momento una alianza entre Dany y Jon... y Dany ya mencionó la palabra “matrimonio” en su conversación con Tyrion, lo que es una buena pista de qué podría pasar en el futuro.

Otros momentos clave en el episodio

  • Este episodio estuvo tan intenso que ni siquiera me ha dado oportunidad de mencionar a Arya, quien llegó a la casa de los Frey buscando justicia, la primera parte de su venganza, y asesinó al viejo Walder Frey diciéndole “soy Arya Stark, quiero que sepas el nombre de quien te está matando”, y luego de haberlo hecho comerse a sus hijos en un pastel. A partir de este momento le tengo mucho miedo a Arya.
  • Sí, debo mencionarlo, en muchas ocasiones dije que si Arya se había ido de Braavos sin haber aprendido nada habría sido una completa pérdida de tiempo, y es cierto, lo habría sido. Pero no fue así, la serie tuvo la extraña idea de dejar fuera de cámaras lo más importante que pudo haber aprendido Arya: la habilidad de cambiar caras. Finalmente sí sabe cómo hacerlo y se convirtió en la asesina ninja que siempre quiso para andar matando gente por ahí como venganza, y me alegra que nos hayan dado esta sorpresa.
  • En Winterfell Meñique hizo una gran revelación: su gran ambición es hacerse con el trono de hierro, pero la verdad es que no tiene ni la más mínima oportunidad de hacerlo, tomando en cuenta que se acerca Daenerys y su horda y dragones y todo eso que mencioné unas líneas atrás. Pero, por otro lado, también quiere casarse con Sansa. ¿Lo logrará? No lo sé, pero su mirada mientras todos los Señores del Norte llamaban “Rey” a Jon da a entender que eso no le gusta, y algo está tramando.
  • Cersei dejó viva a la Septa que la torturó, la famosa mujer dela campanita molesta mientras gritaba “VERGÜENZA” una y otra vez durante su caminata desnuda. A esa se la dejó de regalo a la Montaña-Zombie que la acompaña siempre, sabiendo que este la torturará por mucho tiempo.
  • Peter Dinklage es un actor increíble. Su escena conversando con Daenerys en la que le dice que cree en ella se siente real.
  • Ser Davos por fin hizo confesar a la mujer de rojo sobre lo que le hizo a la princesa hija de Stannis Baratheon, sobre cómo ella (y sus padres, que no están libres de culpa) la incineraron viva para “ayudar en la batalla a Stannis”, cosa que al final no ayudó en nada y todos murieron. Pero aún así, Jon no pudo dejar que la matara, porque sabe que necesita de su ayuda, o necesitará en algún momento. Lo único que pudo hacer es enviarla lejos con la promesa de que si regresaba, la mataría.
  • Sam ya está en la Ciudadela, veamos cómo ayudará en el futuro a la lucha contra los Caminantes Blancos.
  • ¿Varys tiene superpoderes? De no ser así no entiendo cómo pudo ir de Meereen a Dorne y de Dorne a Meereen tan rápido como para acompañar a Daenerys en su viaje en barco a Westeros.
  • Si bien Lyanna Mormont tuvo las mejores líneas del episodio, en segundo lugar estaría Olenna Tyrell y la forma en la que mandaba a callar a las “niñas” de Oberyn, para al final pedirle “ahora dejen que los adultos hablemos”. Esta señora es maravillosa.
  • Brienne no ha regresado a Winterfell, así que no pudimos ver más miradas entre ella y Tormund. Una lástima.

La sexta temporada ha sido maravillosa, pero ahora toca esperar. En el próximo año, si gustan, seguiremos comentando episodio a episodio todos los acontecimientos de esta serie que no nos da ni un respiro cada semana.


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