Los fabricantes tienen que hacer auténticas piruetas para calzar toda la electrónica dentro de un dispositivo pequeño y eso lo hace difícil de reparar. Siguiendo ese hilo de pensamiento, un dispositivo más grande debería ser más fácil de reparar ¿no? El nuevo iPad Pro demuestra que esa teoría no funciona.

Los especialistas de iFixit ya han puesto sus manos sobre la nueva tableta gigante de Apple. De su autopsia han extraído varias conclusiones. La primera es que es un poco más fácil de reparar que el iPad Air 2, pero sigue siendo un auténtico incordio para los servicios técnicos. iFixit le da una nota final de 3 sobre 10, solo un punto por encima del iPad Air 2.

Hay alguna nota positiva. La batería, por ejemplo, tiene ahora unas pestañas en la parte inferior que permiten extraerla y reemplazarla con más facilidad. La pantalla, sin embargo, está soldada al cristal exterior, lo que hará más cara su sustitución en caso de que se nos rompa.

El puerto Smart Connector es prácticamente imposible de sustituir, y todo el equipo está ensamblado usando grandes cantidades de pegamento térmico. Por lo demás, el iPad Pro no ha arrojado sorpresas en ninguno de sus componentes. la batería es una 10.307 mAh, el procesador un A9X de 64-bit, y la RAM asciende a 4GB. Todas las fotos de esta autopsia digital están en iFixit. [vía iFixit]

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