Julian Assange, el polémico fundador de Wikileaks es un ejemplo de ciberactivismo y de lucha contra los abusos de poder por parte de corporaciones y gobiernos. Eso sí, siempre y cuando no se trata de abusos de poder perpetrados desde el gobierno de Ecuador. En ese caso concreto, Assange mantiene un respetuoso silencio.

A lo largo de su carrera al frente de Wikileaks, Assange se ha ganado no pocos enemigos. Ha criticado la censura en China, y el programa de vigilancia de su propio país, Australia. Ha puesto en tela de juicio numerosas veces a las agencias de inteligencia estadounidenses por su espionaje ilegal, y ha llegado a criticar a la Casa Balnca y a la propia Google por colaborar con el gobierno en sus programas de vigilancia.

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Todas estas críticas terminan en Ecuador, y no porque el gobierno del Salvador Correa esté libre de pecado precisamente. El pasado mes de julio, el ataque a la empresa de hackers mercenarios Hacking Team reveló que había decenas de gobiernos que habían contratado los servicios de la compañía para espiar sobre otros gobiernos, sobre periodistas, o sobre rivales políticos. La propia página de Wikileaks publicó una base de datos en la que cualquiera puede buscar trapos sucios entre los 400GB de datos robados a Hacking Team.

Entre esos documentos hay correos que prueban que la Secretaría Nacional de Inteligencia de Ecuador (SENAIN) era uno de los clientes de Hacking Team y un usuario habitual de la herramienta para espiar las comunicaciones, Hacking Team Remote Access. En uno de los correos se menciona incluso una lista de números de teléfono problemáticos. Se trata de números pertenecientes a políticos opositores al gobierno de Rafael Correa.

No es la primera vez que se acusa a Ecuador de estas maniobras, y Wikileaks no es la única que ha aireado estos trapos sucios. La organización Ecuador Transparente ha publicado muchos más documentos que detallan el espionaje ilegal del gobierno ecuatoriano a sus rivales políticos.

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Assange, que tan belicoso se muestra contra otros casos de corrupción, nunca ha dicho una palabra negativa al respecto. ¿La razón? El fundador de Wikileaks vive en la embajada de Ecuador en Londres desde junio de 2012. No puede salir porque Reino Unido accedió a ejecutar una orden de extradición contra Assange a petición de Suecia. Assange está reclamado por la justicia sueca para ser procesado en un juicio por presuntos abusos sexuales contra dos mujeres. El gobierno de Correa ha ofrecido asilo a Assange en Ecuador, pero no puede viajar hasta allí sin riesgo de que las autoridades inglesas lo capturen por el camino, así que desde entonces vive recluido en la embajada.

En 2012, un periodista de la CNN cuestionó a Assange por no posicionarse contra los casos de espionaje a periodistas en Ecuador. Assange quitó hierro al asunto aludiendo que todos los países tienen sus problemas, y que la actividad de Ecuador en ese sentido era insignificante comparada con la de potencias como Estados Unidos o China. Hoy ni siquiera hace comentarios al respecto. Al fin y al cabo, no conviene morder la mano que te alimenta.

A día de hoy, SENAIN niega su participación en espionaje de la mano de Hacking Team pese a los documentos que prueban que su contrato está vigente hasta octubre de este mismo año.

Foto: Getty Images

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