No se puede negar que el mando para videojuegos Delta Six es una auténtica preciosidad. Algún consuelo tenían que tener los inversores que pagaron por él en Kickstarter solo para ver como la campaña desaparecía misteriosamente con el dinero, y luego volvía pidiendo más para los envíos.

El caso de Delta Six es un ejemplo de una buena idea unida que acaba en fiasco debido a una mala gestión. El dispositivo, con forma de rifle de asalto y dotado de sensores de movimiento para hacer la experiencia lo más realista posible, llegó a Kickstarter a mediados de 2013 y logro financiarse con casi el doble de lo que necesitaba para hacerse realidad: 100.000 dólares (cosechó 198.185).

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A poco que se hagan cálculos ya se adivina que algo no fue muy bien cuando ha pasado año y medio y los primeros ejemplares acaban de salir camino de sus, suponemos que un poco molestos, inversores. El envío estaba previsto originalmente para diciembre de 2013.

Lo peor del asunto no es tanto el retraso, sino que los creadores del dispositivo, una joven empresa llamada Kotkin Enterprises, no se molestó en hablar con sus inversores para calmar los ánimos, o sencillamente para explicar el motivo de tanto retraso. Después de alguna actualización en Instagram con nuevas imágenes y una aparición en Fusion TV, la compañía no hizo la más mínima declaración pública durante siete meses.

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Cuando volvieron a aparecer en el radar, lo hicieron con un mensaje que no resultaba muy reconfortante. Los más de 800 inversores en la campaña de Kickstarter tenían que pagar más si querían los rifles en sus casas. Concretamente tenían que pagar 30 dólares si vivían en Estados Unidos, y 70 dólares si residían en el extranjero. Teniendo en cuenta que el precio mínimo del rifle era de 160 dólares, la diferencia es de las que duelen.

Para rematar, solicitar la devolución del dinero no era una opción, sencillamente porque ya se había gastado. Kickstarter se desentendió del asunto también, aludiendo a su célebre página de condiciones del servicio. Si había un acuerdo, tenía que ser entre las partes.

¿La razón de este recargo? La versión definitiva del rifle pesaba demasiado, y eso subió los costos de envío. El CEO de la compañía, David Kotkin, en una entrevista a Kotaku, se disculpa por la mala comunicación diciendo que el marketing no es su fuerte. Resulta curioso teniendo en cuenta que su trabajo anterior precisamente era en marketing. Kotkin tambien asegura que la mitad de los rifles ya ha sido envíada. [Kickstarter vía Kotaku]

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