Imagen: ESA

El pasado 19 de octubre se suponía que el módulo de aterrizaje Schiaparelli de la Agencia Espacial Europea debía posarse suavemente sobre Marte. En lugar de ello se estrelló a más 300 kilómetros por hora. La ESA lleva investigando el incidente desde entonces y ya ha formulado una hipótesis.

La misión comenzó siendo un éxito. El módulo de aterrizaje se desprendió sin problemas de la sonda Trace Gas Orbiter (TGO) y su escudo resistió perfectamente la entrada en la atmósfera marciana. Los problemas comenzaron 4 minutos y 41 segundos después de esa maniobra. Jorge Vago, científico del Proyecto Exomars, explica a Nature que el paracaídas y el sistema que desprende el escudo térmico se activaron antes de tiempo.

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Además, los propulsores que debían frenar la caída de la nave durante 3o segundos se activaron solo durante tres. La hipótesis de la ESA es que el instrumental del módulo estimó erróneamente la altura a la que se encontraba y calculó que estaba mucho más cerca del suelo cuando en realidad aún le quedaban entre 2 y 4 kilómetros. Según los datos enviados a la sonda TGO, el módulo hasta llegó a activar los instrumentos para analizar la superficie cuando aún estaba en pleno descenso.

Infografía sobre los pasos de la maniobra de aterrizaje. Foto: ESA

¿Qué es lo que hizo a los controles de Schiaparelli estimar mal la altura? Aún no hay una respuesta definitiva. Andrea Accomazzo, director de misiones solares y planetarias de la ESA cree que se debe a un fallo de software o a un problema en la integración de los datos provenientes de los distintos sensores.

Se da la circunstancia de que el software que debía guiar a Schiaparelli en su descenso es obra de la compañía española GMV Según la descripción del proyecto en su página web:

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GMV ha desarrollado tecnologías clave para la misión ExoMars 2016, diseñando y desarrollando el software embarcado del sistema GNC (Guiado, Navegación y Control) del módulo de descenso Schiaparelli. El software desarrollado por GMV, realiza los cálculos de la navegación basado en los datos que recibe de la unidad de medición inercial (IMU), y otros sensores (como el radar, o el sensor del sol), activa automáticamente todos los eventos relacionados con las fases EDL (Entry Descending and Landing) que incluyen la entrada controlada en la atmósfera marciana, el despliegue del paracaídas, la separación del escudo térmico, y el control de propulsores para el aterrizaje con el fin de lograr un aterrizaje seguro.

En Gizmodo en Español nos hemos puesto en contacto con los ingenieros de GMV para recabar más información sobre el papel del software en la misión y las posibles causas del fallo. Actualizaremos esta información a medida que la investigación revele más datos.

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La ESA está particularmente interesada en esclarecer las causas exactas del fallo del módulo Schiaparelli porque su sistema de aterrizaje es el mismo que la agencia usará para hacer descender el Rover ExoMars que visitará Marte en 2020. La buena noticia es que, si realmente se confirma que fue un problema se software, será mucho más fácil corregirlo que si se trata de algún componente físico. Actualmente la ESA trabaja en replicar el descenso de Schiaparelli en un simulador para determinar el problema de manera más concluyente. [vía Nature]