El motor de este submarino se mueve a más de un millón de revoluciones por segundo, y eso le permite alcanzar una velocidad nunca antes vista en el agua. En un solo segundo es capaz de recorrer una pulgada, nada mal si tenemos en cuenta que todo el vehículo mide solo 10 nanómetros.

El submarino es una única molécula formada por 244 átomos. Su motor se activa con la luz ultravioleta y se propulsa mediante una cadena de átomos que gira como si fuera una hélice. Sus creadores en la Universidad de Rice, en Estados Unidos, explican que es la molécula más rápida que nunca se ha visto en una solución líquida. Es tan rápida que han tenido que combinar láseres y microscopía confocal para poder medir su desplazamiento.

Esquema de la molécula. Arriba, en rojo, el motor.

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No es la primera vez que se diseñan propulsores a nivel molecular, pero muchas de estas moléculas contenían compuestos tóxicos. La novedad de este diminuto sumergible es que puede ser usado como propulsor para vehículos de carga a escala nanométrica que liberen fármacos en áreas muy concretas del organismo. Incluso podrían servir como motor para nanorobots que se desplacen por superficies del mundo real.

El siguiente paso en el diseño de este motor es incorporar un sistema que le permita cambiar de dirección, porque de momento solo se desplaza en línea recta. No obstante, el logro no es nada desdeñable teniendo en cuenta que se está moviendo en un medio en el que las demás moléculas tienen un tamaño enorme. James Tour, del laboratorio de química de la Universidad de Rice explica: “Es como una persona moviéndose en línea recta por una cancha mientras mil personas en el público le tiran balones de baloncesto”. [Universidad de Rice, vía Futurity]

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Fotos: Universidad de Rice

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