La humilde lapa, un molusco de concha cónica que se pega a las piedras de la orilla con una fuerza increíble acaba de revelar un secreto sorprendente. Sus colmillos acaban de batir el récord al material de origen biológico más resistente conocido por el ser humano.

Tener unos dientes tan notables tiene sentido si pensamos que las lapas los utilizan para raspar la piedra sobre la que viven y extraer las algas de las que se alimentan. La resistencia de los diminutos dientes del molusco acaba de ser medida por primera vez, y sobrepasa con creces la del material biológico más resistente que se conocía hasta ahora: la seda de araña.

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La resistencia media de la seda de araña es de 1,3 gigapascales. Los dientes de la lapa, sin embargo, tienen una resistencia a la tensión de entre 3 y 6 gigapascales. El secreto de esta inusitada fuerza comienza por el material del que están compuestos los dientes, un tipo de oxihidróxido de hierro llamado goethita.

Se da la curiosa circunstancia de que la goethita es bastante frágil y quebradiza, pero los dientes de la lapa están compuestos de nanofibras de este mineral comprimidas de una manera tan apretada que se convierten en un material capaz de masticar piedra literalmente. Aunque bajo el microscopio electrónico lucen bastante amenazadores, los colmillos de la lapa apenas miden un milímetro de longitud.

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El descubrimiento ha sido realizado por investigadores de la Universidad de Portsmouth, y se acaba de publicar en la revista Royal Society Journal. Entre sus aplicaciones prácticas estará la investigación de nuevos materiales ultra resistentes para la automoción, los barcos y, por supuesto, como material de tratamiento odontológico. Los super empastes están a la vuelta de la esquina. [Royal Society Journal vía iO9]

Fotos: Asa Barber / Tango22/CC

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