Un año después de que que Apple presentase el iPad Pro de 9,7 pulgadas, la nueva iteración de Samsung es, cuanto menos, atrevida. Con las mismas líneas elegantes, es igual de ligero y tiene el mismo conector magnético para el teclado. El iPad Pro de Samsung para 2017 se llama, inexplicablemente, Galaxy Tab S3.

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Técnicamente, y siendo más precisos, esto no solo no es un iPad Pro sino que es el primer tablet Android premium de Samsung en más de un año. Puede decirse que en 2015 Android perdió la guerra de los tablets contra iOS. Mientras el sistema operativo de Google reina en la gama más baja y económica gracias al baratísimo Kindle Fire, nadie ha expresado un deseo más o menos fuerte hacia un dispositivo de $600 dólares en formato tableta y que corra Android. Qué demonios, es que ni siquiera nadie expresa ya el mismo deseo hacia los iPads, que siguen reduciendo sus ventas. Quizá es que la gente que quiere tablets los tiene desde hace tiempo.

La esperanza de Samsung con respecto a poder cambiar ese hecho viene con un nuevo dispositivo que se parece sospechosamente al único dispositivo de gama alta que sí consigue vender un número notable de unidades, el iPad Pro. Es apenas unos gramos más ligero que el modelo de 9,7 pulgadas, unos centímetros más corto y ambos dispositivos tienen unos 6 mm de grosor. Cuestan, además, $600 dólares en su versión de 32 GB, y en ellos se puede desde escribir rápidamente a navegar por Facebook sin lag ni retrasos de ningún tipo. Puede que Samsung considere las similitudes entre ambos dispositivos una alabanza retorcida hacia Apple, más que una apuesta descarnada por hacerse con un pedazo del pastel. Apple, y los jueces por lo visto, tienden a no estar de acuerdo.

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Sí existen, con todo, algunas diferencias entre ambas tabletas. Más allá de correr Android Nougat en lugar de iOS 10, el Tab S3 tiene un Qualcomm 820 (teóricamente más lento que el 835 que llega con el Galaxy S8), viene únicamente en una versión de 32 GB e incluye, de base, un pequeño lápiz para dibujar en su fantástica pantalla AMOLED. Hay que tener en cuenta que, si quieres lápiz, Apple te obliga a desembolsar otros $100 dólares adicionales.

Ninguno de los dos incluye teclado. Apple te cobra $150 dólares por la funda con teclado que además se siente como escribir en un lienzo adornado con el plástico de embalar que lleva burbujas. Samsung pone el precio en $130 con unas teclas que, en nuestras pruebas, resultaron algo más cómodas y agradables al tacto. Cada tecla, eso sí, es lo suficientemente pequeña y situada en un lado tan extraño como para que tuviese que revisar dos y hasta tres veces cada vez que escribía una palabra de esta reseña.

Estoy muy sorprendida de lo útil que es el Tab S3 como dispositivo de productividad. Por un lado Android como sistema operativo no acaba de funcionar en formato tablet, solo una pequeña cantidad de apps están verdaderamente optimizadas para el modo apaisado en el que solemos usar los tablets. El sistema se ha enfocado tradicionalmente en los teléfonos primero dejando a los tablets en un distante, muy distante, segundo lugar. Por otro, poder escribir esta reseña y ajustar fotos usando el dispositivo fue una sorpresa muy agradable. Dicho todo, si lo que quieres es una experiencia más parecida a la de un laptop, déjate de tabletas y ve mejor hacia un Chromebook, ya que esos, al menos, están destinados exclusivamente hacia la productividad como enfoque principal.

El principal problema con el Galaxy Tab S3 es que está destinado a existir en el mismo lugar que el iPad Pro. Aunque puede ayudarte a escribir un email o una pequeña nota en tu blog y dibujar algo rápidamente, su función principal consiste en consumir contenido, no crearlo. Es el motivo por el que la pantalla de 2048x1536 soporta HDR y por lo que he conseguido que la batería me dure una semana, porque lo usaba sobre todo cada noche desde el sofá tranquilamente para ponerme al día.

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Más allá de todo, el Tab S3 es, fundamentalmente, un dispositivo adicional construido para una audiencia que no estoy seguro de que Samsung o Apple acaben de entender del todo. No creo que esto sea principalmente para negocios, un dispositivo de uso obligado para estudiantes o una necesidad para los artistas. Es un ítem de lujo que ambas compañías insisten que necesitamos pese a que ya tenemos teléfonos y computadoras que hacen todo lo que el Tab S3 ya hace. Es el tipo de dispositivo que compras porque estás cansado de tener un laptop sobre las rodillas mientras ves la TV o porque quieres llevar algo ligero encima durante los viajes.

Ahí, el Samsung Galaxy Tab S3 es muy bueno como dispositivo supletorio. Si has roto tu iPad o, por fin, has ahorrado lo suficiente como para poder permitirte $600 en un tablet, el Tab S3 es una opción muy correcta. Cuesta $100 menos que el combo iPad Pro + Apple Pencil y su única pega es lo poco bien que se lleva Android con los tablets. En lo que respecta a aspirantes al trono del iPad, el Tab S3 va a la cabeza.

En resumen:

  • Hace todo lo que quieres del iPad Pro, pero en Android.
  • Android no se lleva demasiado bien con los tablets en formato apaisado. Facebook no está mal, y puedes hasta escribir una novela, pero no hay buenas aplicaciones de Twitter.
  • Aunque la funda del telcado cuesta $130 dólares y tiene algunas teclas situadas en lugares bastante frustrantes, el Tab S3 incluye ya un lápiz, ahorrándote los $100 dólares que cuesta el iPad Pro.
  • Samsung continúa haciendo gala de las mejores pantallas en sus dispositivos. Todo se ve bonito en AMOLED.
  • ¿Realmente necesitas un tablet de $600 dólares para usar en el sofá mientras jugas al mahjong y buscas algo en IMDb?