“Si sus corazones no palpitan con fuerza es posible que no estén vivos”, dijo la secretaria de la Fuerza Aérea tras desvelar el nombre del nuevo superbombardero militar de los Estados Unidos. El avión se llamará B-21 “Raider”, una palabra que se puede traducir como invasor o atacante.

Los propios aviadores tuvieron la oportunidad de bautizar el bombardero en un concurso presentado hace siete meses. Tres militares —un teniente coronel, un sargento técnico y un copiloto retirado de 101 años que participó en la Operación Doolittle de la Segunda Guerra Mundial— ganaron el certamen con el nombre “Raider”. La designación “B-21” hace referencia a que este es el primer bombardero estadounidense de largo alcance del siglo XXI.

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El B-21 Raider reemplazará en el campo de batalla al B-52 Stratofortress, un superbombardero activo desde 1955. Este avión sigiloso tiene un coste aproximado de 564 millones de dólares por unidad y está siendo desarrollado por Northrop Grumman, los creadores del famoso bombardero furtivo B-2 Spirit con el que el B-21 guarda un gran parecido (y al que complementará).

Se espera que se fabriquen hasta 100 unidades del nuevo B-21 Raider, cuyas primeras pruebas podrían tener lugar a mediados de la década del 2020. El avión cumplirá múltiples funciones. Además de arrojar bombas de manera autónoma, podría tener la capacidad de interrumpir la comunicación del enemigo para despejar el camino a otros aviones o servir como centro de control para una escuadrilla de aviones no tripulados. [Fuerza Aérea]

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