Guardas pacientemente la cola, facturas tu equipaje y este desaparece tras una cortinilla de plástico. ¿A dónde van nuestras maletas cuando las facturamos? La respuesta es que se embarcan en una pequeña aventura en la que pueden llegar a recorrer varios kilómetros sin salir del aeropuerto.

Este nuevo vídeo de Smithsonian (sobre estas líneas) explica el proceso típico de un gran aeropuerto con bastante detalle. Nada más pasar facturación, cada maleta cae en una bandeja de plástico para evitar que las correas del equipaje se enganchen con alguna pieza móvil. El viaje de las maletas tiene lugar por una auténtica autopista de cintas transportadoras que discurre por las entrañas del aeropuerto y que es la responsable de que cada pieza de equipaje termine en el vuelo correcto. La única guía para ello es algo que sí podemos ver: la etiqueta adhesiva que el personal de tierra sujeta al asa de la maleta después de comprobar que nuestros billetes son correctos.

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Cada una de estas etiquetas lleva impreso un código de barras con cifras que permiten a los escáneres del aeropuerto saber la aerolínea que gestiona la maleta y los datos de nuestra tarjeta de embarque (nombre del pasajero, número de vuelo, destino, y si tiene conexiones o no). Un número adicional se utiliza para marcar, por ejemplo, si la maleta tiene prioridad.

Curiosamente, la etiqueta solo se escanea al principio del recorrido o en momentos muy concretos. La razón es que su ubicación en la maleta varía y el equipaje necesita ser escaneado continuamente y lo más rápido posible.

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Para hacer el sistema más eficaz, el código de la etiqueta se vincula a la matrícula de una bandeja metálica que mueve la maleta individualmente dentro del sistema. Estas bandejas pueden moverse mucho más rápido sin que haya atascos con correas o maletas de forma irregular, y su código en el lateral puede escanearse sin frenar el sistema.

Sólo hay un punto en el que las maletas abandonan la bandeja metálica, y es al llegar a los escáneres de rayos X. Un sistema automático saca la bandeja de plástico del carrito metálico y la vuelve a depositar en el mismo después de pasar por el escáner. El viaje termina en una cinta transportadora en la puerta de embarque correspondiente. Desde ahí ya se encarga el personal de tierra de cada aerolínea, que recoge el equipaje y lo carga en los vehículos para llevarla hasta el avión. Por supuesto, el proceso varía de un aeropuerto a otro y depende de lo grande que sea el aeródromo. [vía Smithsonian Channel]


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