Una de cal y una de arena. Esta mañana el Parlamento Europeo ha eliminado el roaming en la UE, pero también ha perdido la oportunidad de establecer una auténtica neutralidad de la red en los países miembros. A cambio, han aprobado un acuerdo para una neutralidad ficticia, que da lugar a algunas excepciones.

En junio de este año, la Comisión Europea presentó una serie de medidas para “proteger la neutralidad de la red”, un tema de actualidad en Estados Unidos (y por lo tanto en el resto del mundo). Sin embargo, la propuesta cuenta con tres puntos polémicos: 1) permite priorizar el tráfico de los “servicios innovadores”, como la telemedicina o la conducción autónoma; 2) facilita el bloqueo de contenido por motivos legales, de seguridad o de spam; y 3) deja abierta la opción del zero rating, es decir, que las operadoras no contabilicen el tráfico de algunas aplicaciones a causa de acuerdos comerciales, de promoción, etcétera.

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Ocurre que la neutralidad de la red es un concepto que no tiene grises, no existe la neutralidad a medias. Así lo indicaban las enmiendas que el Parlamento ha rechazado hoy. ¿Por qué debería preocuparnos? Como explica Tim Berners Lee, el padre de la web, “a menos que tengamos un Internet neutral, no podremos confiar en él, no podremos tener un gobierno abierto, una buena democracia, un buen sistema de salud, comunidades conectadas y diversidad cultural”.

¿Y por qué rechaza el Parlamento Europeo unas enmiendas basadas en los principios de la neutralidad de la red para un acuerdo que, precisamente, intenta proteger la neutralidad de la red? Según publica la BBC, los parlamentarios querían evitar las enmiendas porque habrían retrasado (e incluso puesto en peligro) las otras medidas aprobadas, entre ellas el fin del roaming. Hay que recordar que los lobbies de las telecos llevan años luchando para frenar estas medidas, que van en contra de sus propios intereses.

¿Qué cambiará ahora en Internet? Para empezar, los países de la Unión Europea podrían tener un Internet “a dos velocidades”, en el que las operadoras diesen prioridad a los servicios especializados. Esto no suena tan mal, pero es un resquicio legal para que las grandes compañías lleguen a acuerdos comerciales entre ellas, totalmente contrarios a la neutralidad de la red: “tú me pagas más y yo te doy una conexión de mejor calidad”.

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Por otro lado, lo que ya ocurre en países como Bélgica, donde algunas operadoras ofrecen acceso ilimitado a Twitter y Facebook (sin gasto en el plan de datos), ahora tiene el aprobado de la UE. Los comités reguladores serán quienes decidan las especificaciones de estas medidas. [Parlamento Europeo]

Imagen: Shutterstock

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