Tras su recuperación, el piloto de la nave de Virgin Galactic siniestrada el pasado 31 de octubre por fin ha podido contar lo que recuerda del trágico accidente. Peter Siebold era el piloto principal y salvo la vida gracias a que el sistema de emergencias de la SpaceShip Two eyectó su asiento en el momento del accidente.

Siebold fue catapultado sin traje espacial al aire a una altura de 15,2 kilómetros, casi el doble que la del Monte Everest. La fuerza del lanzamiento, el frío extremo (en torno a -56 grados celsius) y la falta de oxígeno dejaron inconsciente al piloto prácticamente en el acto. Afortunadamente, el tiempo que pasó sin oxígeno no fue tan largo como para provocar daños irreparables. Unos 15 segundos después, el piloto recuperó la consciencia poco antes de llegar a Tierra.

Desgraciadamente, Siebold no ha podido aportar muchos datos sobre la causa del accidente. El piloto no sabe por qué el co-piloto Michael Alsbury desbloqueó el sistema de frenos antes de lo previsto, provocando la ruptura del fuselaje. De hecho ni siquiera tuvo tiempo de saber lo que había pasado antes de quedar inconsciente. Lo poco que ha podido aportar su versión, sin embargo, confirma los datos de telemetría de la nave.

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En cuanto a Alsbury, las investigaciones preliminares apuntan a que murió debido a la postura que tenía en el momento del accidente. Aunque el co-piloto desbloqueó el interruptor que permitía a las alas desplegarse, parece que hubo un segundo fallo técnico que fue el que, a la postre, activó los frenos destruyendo la SpaceShip Two. Pese al desastre, Virgin Galactic ya ha asegurado que está trabajando en un reemplazo y que podrá reiniciar los vuelos de prueba tan pronto como el verano de 2016. [vía The Guardian]

Fotos: AP