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La carrera por visitar la Luna está llena de episodios bastante singulares. Tenemos bocadillos de contrabando, banderas blancas, sonidos extraños, y souvenirs sustraídos. Además, nuestro satélite tiene el honor de estar adornado con varias obras de arte que llegaron allí sin permiso de la NASA. Entre ellas se cuenta un pene dibujado por Andy Warhol.

Las obras de arte están litografiadas sobre un diminuto fragmento de cerámica de solo 1,9 cm × 1,3 cm que en este momento adorna la pata del módulo de aterrizaje Intrepid en el que llegó la misión Apollo 12. Para entender qué diablos hace esa pieza allí tenemos que remontarnos a 1969 y al escultor estadounidense Forrest “Frosty”Myers.

Forrest Myers (centro), en los años 70 en Nueva York. Foto: Anton Perich

A Myers se le ocurrió que podía ser buena idea crear un pequeño museo en la Luna con varias obras creadas por artistas muy conocidos de la época. Entusiasmado con la ocurrencia, se puso en contacto con la NASA para poner en marcha su plan. Como la agencia no contestó, Myers tomo la falta de respuesta como una aprobación tácita y decidió poner en marcha la iniciativa igualmente.

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Después de lograr que cinco artistas se prestaran a realizar un pequeño dibujo, el escultor se puso en contacto con una organización neoyorquina llamada Experimentos en arte y Tecnología (Experiments in Art and Technology o EAT).

Réplica de la placa oficial que adorna el módulo de alunizaje de la misión Apollo 12. Foto: Wikimedia Commons

La EAT tenía como objetivo poner en contacto a artistas e ingenieros para que realizaran conjuntamente nuevas propuestas artícticas. Allí es donde Myers conoció al ingeniero de Bell Aerospace Fred Waldhauer. Empleando una técnica no muy diferente de la que se utilizaba para grabar circuitos telefónicos, ambos realizaron alrededor de 20 copias de una pequeña placa de cerámica (en portada) destinada a ir en el módulo lunar.

Con la obra ya preparada, Myers insistió a la NASA, pero siguió sin obtener respuesta, así que Waldhauer se puso en contacto con un ingeniero que estaba trabajando en el módulo Intrepid y le pidió que insertara la placa en alguna parte.

El telegrama que recibió Waldhauer. Foto: PBS.

Dos días antes del lanzamiento de la misión Apolo 12, Waldhauer recibió un telegrama que decía: “Estáis dentro. AOK. Todos los sistemas funcionando”. Lo firmaba un tal John F. Se cree que el cómplice en la colocación de la placa es John F. Connolly, un ingeniero del proyecto Altair en el Centro Espacial Johnson, pero nunca se ha podido determinar si la firma era el nombre real o un simple pseudónimo.

El 24 de noviembre de 1969, el portahelicópteros USS Hornet rescataba el módulo del Apollo 12 del Océano Pacífico. La misión había sido un éxito. Dos días más tarde, Myers concedió una entrevista al New York Times en la que reveló su pequeña conspiración para poner las obras de seis artistas en la Luna. En la foto que ilustraba el reportaje se podía apreciar la pequeña placa con dibujos de John Chamberlain, del propio Forrest Myers, de David Novros, Claes Oldenburg, y de Robert Rauschenberg.

La foto, con el pulgar sujetando la placa de cerámica por una esquina, obviaba muy elegantemente la aportación del más famoso de los artistas implicados: Andy Warhol. La razón era que el dibujo que propuso el genio del Pop-Art parecía el crudo garabato de un pene.

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Warhol siempre mantuvo la postura de que su aportación era una estilización de sus iniciales (AW) que podía malinterpretarse si se veía desde un ángulo incorrecto, pero su orientación en la placa deja poco lugar a la imaginación o a la interpretación. Teniendo en cuenta el peculiar humor del artista y su gusto por la transgresión, tampoco debería sorprender tanto que eligiera precisamente ese motivo. Desde entonces la ambigua firma de Warhol forma parte de un pequeño museo ubicado a 384.000 kilómetros de nuestro planeta.

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