El presidente de Estados Unidos ha dado un paso importante en defensa de la neutralidad en la Red. Obama no solo ha defendido este principio, sino que ha pedido al organismo regulador estadounidense (la Federal Communications Commission o FCC) que legisle en defensa de la libre circulación de contenidos y contra el llamado Internet a dos velocidades. El gesto de Obama es muy loable pero, ¿cuál es su alcance en el mundo real, más allá de las trifulcas de Washington? ¿Y fuera de EE.UU.?

No hay que olvidar que la petición de Obama es solo eso, una petición. Como el propio presidente ya explica en su discurso, la FCC es completamente libre de legislar basándose en las líneas maestras ofrecidas por Obama en su plan, o no.

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Es cierto que la FCC y su presidente, Tom Wheeler, se arriesgan a enfrentarse al enfado de los demócratas en caso de que ignoren completamente las directrices de Obama, pero los vientos políticos están cambiando en Estados Unidos. En las recientes elecciones legislativas del 4 de noviembre, los republicanos asestaron un duro varapalo al partido demócrata, arrebatándole el control del congreso. En noviembre del año que viene se celebran las elecciones presidenciales en Estados Unidos y Obama ya no puede presentarse mas como candidato porque ya fue elegido dos veces. En definitiva, que el plan de Obama es cualquier cosa menos vinculante.

Oposición de los operadores

El punto más polémico del plan es la idea de Obama de convertir Internet en un derecho básico bajo la protección del Título II del Acta de Comunicaciones. En la práctica, dar ese paso significa volver a implantar una normativa bastante antigua que los operadores de telefonía encuentran restrictiva. Verizon o T-Mobile ya han insinuado que no están dispuestos a perder el terreno ganado en los último años.

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Incluso aunque la FCC se una a Obama en su plan para salvar Internet, el organismo regulador podría encontrarse con que los operadores le ganan el pulso en los tribunales. No es la primera vez que los jueces del país dan la razón a las telefónicas en un litigio contra la mismísima FCC.

Una razón para la esperanza sin bajar la guardia

Las declaraciones de Obama son una llamada a la sensatez en una plataforma, Internet, cada vez más dominada por los intereses de las grandes compañías de telecomunicaciones, sin embargo, el debate prosigue y dista mucho de estar zanjado. De momento, las declaraciones de Obama no van a hacer que nuestra conexión vaya a ir más rápido, ni sea más libre, ni va a evitar que algunos operadores sigan coqueteando con la idea de cobrarnos la banda ancha en función del tráfico que generemos.

Incluso aunque mañana se aprobara una ley tan restrictiva como esa, pasarían meses antes de que otros países decidieran imitar la iniciativa. La batalla por la neutralidad de la red es una muy larga, y aún debemos estar atentos a como se desarrollan los próximos movimientos en un país, Estados Unidos, donde los cambios en Internet son un preludio (bueno o malo) para la red en el resto del mundo.

Fotos: AP / Pablo Hidalgo/ Lisa S./Shutterstock

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