Imagen: Igor Zh / Shutterstock

Es posible que cuando Bob Kane y Bill Finger idearon la fórmula con la que Gotham llama a Batman, los artistas tenían en mente la propuesta inverosímil de un poeta y físico francés en el siglo XIX. Con una pequeña diferencia, la señal de Ghotam hacía uso de un reflector mediano con la imagen de un murciélago para llamar a Batman. Un siglo antes la propuesta trataba de contactar con los habitantes de Marte a través de un espejo gigante y el reflejo del Sol.

El hombre detrás de esta idea tan genial como ciertamente difícil de llevar a cabo fue Charles Cros, un “iluminado” y un genio en muchos sentidos para la gran mayoría de los habitantes de su época. Un hombre que dejó huella en su paso por nuestro planeta gracias a la invención y materialización de muchas de sus propuestas.

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Hoy es muy fácil rebatir y refutar la teoría de Cros con los datos actuales, no así en el S XIX. Así que mucho antes que Bob Kane o que el mismísimo Nikola Tesla cuando escuchó los extraños sonidos, el señor Cros se embarcó en el gran proyecto de su vida, convencer al mundo entero de la posibilidad de contactar con “marcianos” desde la Tierra.

El poeta que quería contactar con los marcianos

Imagen: Charles Cros. Wikimedia Commons

Charles Cros fue un físico, poeta e inventor francés que comenzó estudiando medicina en 1860, aunque al poco tiempo abandono la materia para dedicarse a la literatura y la ciencia, sus dos grandes pasiones. Nueve años más tarde llegaría una de sus grandes invenciones, la fotografía en color, aunque desde un punto de vista teórico.

El hombre propuso que una sola escena podría ser fotografiada a través de filtros de vidrio de color verde, violeta y naranja. Los tres negativos obtenidos a través de los filtros podrían desarrollarse para producir impresiones positivas que contenían cantidades variables de colores complementarios de los filtros. Se basaba en la utilización de una pantalla en la que mecánicamente se depositan líneas coloreadas muy finas de los tres colores fundamentales, y colocada delante de una placa fotográfica para filtrar con la pantalla la luz que le llega a la placa, permitía obtener la base para producir una imagen fotográfica en color.

No fue su único aporte, estamos ante una eminencia que antes que Edison, fue también uno de los precursores del fonógrafo y que, casi, porque no fue así en su totalidad, lo inventó. Hasta donde se conoce nadie antes que él había pensado en una forma práctica para reproducir el sonido de una grabación de las ondas sonoras en el aire (lo llamó paleófono).

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En cualquier caso y con estos mimbres nos podemos hacer una idea de la propuesta que tendría lugar unos años después. Con el conocimiento de campo sobre el uso de la luz y los reflejos, Cros estaba convencido de una posibilidad que nadie había pensado, una manera insólita para comunicarnos con la vida en Marte y Venus y a ello se dedico hasta los últimos días de su vida.

Llamando a Marte desde la Tierra

Imagen: Portada de Popular Science. September, 1919 issue of Popular Science.

Era el año 1874 y este dato es fundamental para entender que lo que hoy han conseguido los Rovers en esa época era imposible, ya no solo de llevar a cabo, de imaginárselo. Por tanto los planes que se tenían en el campo científico sobre la existencia de vida en otros planetas o la manera en la que podríamos comunicarnos se basaba en la teoría de los datos que disponían. Muchas veces con el agregado de una gran invención, la misma que ha permitido al hombre avanzar en muchas fases de nuestra historia reciente.

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Charles Cros era una de esas mentes que pensaba en la posibilidad de contactar con vida extraterrestre, y lo hacía desde los datos que manejaba. Decía que era posible utilizar la luz del Sol para reflejar un mensaje de bienvenida en el desierto de Marte. Sí, incluso hoy podemos decir que se antoja ciertamente complicado e inverosímil enviar semejante “saludo” intergaláctico a millones de kilómetros de distancia, pero sus logros conseguidos en la fotografía mantuvieron la fe en el físico de que su propuesta era viable.

Así fue como comenzó ese mismo año a trabajar en los documentos de su ambicioso proyecto. La idea: construir un espejo enorme, una estructura gigante que podría dirigir un rayo de luz solar hacia Marte. De la misma forma que podemos reflejar con un reloj o una lupa un reflejo de luz, Cros pensaba que sobre una superficie gigantesca llegaría al planeta rojo.

Una vez construido y de acuerdo a sus documentos, Cros utilizaría los rayos para colocar un mensaje en Marte. Dicho de otra forma, nuestro hombre llevaría a la “quema” de grandes caracteres que formarían un enorme mensaje en el paisaje marciano. Una vez terminó el desarrollo de la propuesta pasaría años pidiendo al gobierno francés la financiación para construir este espejo.

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Nunca sabremos qué tipo de mensaje hubiese intentado de convertirse en realidad la estructura. Cros moría en 1888 perdiendo la batalla de la que hubiera supuesta la invención más importante de su vida. No convenció al gobierno de que el espejo eran técnicamente posible. Y no fue el único. A lo largo de la historia han existido otros “locos” geniales que pensaron de qué forma podríamos comunicarnos con el resto de planetas.

Aunque si piensan que Cros iba un tanto desencaminado, la figura del astrónomo austríaco Johann von Littrow es ciertamente complicada de catalogar. Cros sólo buscaba un “hola, estamos aquí”, Littrow había ideado años antes la posibilidad de llevar a cabo incendios en la Tierra con formas geométricas. De esta forma, la iluminación del fuego y sus “figuras” podrían ser avistadas por nuestros “colegas” marcianos. Obviamente no ocurrió y esto no pasa de anécdota descabellada, hoy historia de esos maravillosos locos contemporáneos del siglo XIX precursores con sus ideas de los avances actuales, eminencias que ya pensaban en la manera de comunicarnos con el “más allá”.


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