Guðni Th. Jóhannesson, presidente de Islandia, realizó declaraciones bastante polémicas la semana pasada al posicionarse en la eterna batalla de la piña en la pizza. ¿Deberíamos poner esta fruta tropical en nuestras pizzas? Para Jóhannesson, la respuesta es no. Y quisiera crear una ley para prohibirlo.

Guðni Th. Jóhannesson, Presidente de Islandia (vía Facebook).

El presidente se encontraba dando una charla a los alumnos de una escuela secundaria en la ciudad de Akureyri. Durante el evento los chicos le preguntaron cosas como cuál es su equipo de fútbol favorito, a lo que el mandatario respondió sin dudarlo: el Manchester United de Inglaterra.

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Sin embargo, alguien se atrevió a hacerle esa delicada pregunta que durante siglos ha supuesto disputas familiares, tensión en gobiernos y restaurantes del mundo (en especial en Italia): “¿qué piensa de la piña en la pizza?

Jóhannesson respondió que se opone por completo a tal blasfemia. De hecho, aseguró que quisiera crear una ley que prohibiera colocar piña a la pizza en territorio islandés. ¿Cuál sería el castigo para este crimen? ¿Meses en la cárcel, trabajo forzoso o una serie de azotes? Personalmente, con gusto los recibiría, porque me posiciono a favor de la piña en la pizza.

Internet ardió después de tales declaraciones relacionadas a la piñapizzafobia (odio y rechazo a la minoría que disfruta de la piña en su pizza) por parte del presidente de una nación. Tal fue el impacto de sus comentarios que el presidente tuvo que realizar un comunicado a través de su perfil en Facebook para aclarar que, aunque quisiera crear esta ley, no puede hacerlo.

“Me gusta la piña, pero no en la pizza. No tengo el poder para crear leyes que prohíban a las personas poner piña en su comida. Me alegra no tener ese poder. Los presidentes no deberíamos tener poder ilimitado. No quisiera tener este trabajo si pudiera crear leyes para prohibir cosas triviales que no me gustan, ni tampoco quisiera vivir en un país donde las leyes se creen así.

Para la pizza, recomiendo mariscos”.

Lo que comenzó como una broma terminó en una lección por parte del presidente Johánnesson. El mandatario cree que ningún líder de nación debería tener un poder tan grande como para crear leyes basándose en sus gustos o preferencias personales, mucho menos leyes absurdas. Así no debe funcionar un gobierno democrático.

Quizás Johánnesson realmente detesta la piña en su pizza, o quizás su odio comenzó al ver el vídeo de Pen-Pineapple-Apple-Pen. De cualquier forma, se convirtió en un héroe para muchos que opinan como él. [Presidencia de Islandia vía Iceland Magazine / The Guardian / CNN]

“El Presidente de Islandia es el héroe que todos necesitamos”.


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