Imagen: Angel Ganev, Flickr; editado

Durante décadas, los científicos encargados de las misiones espaciales han vivido ansiosos y con temor de un simple producto cotidiano, de apariencia inofensiva, pero capaz de causar un daño terrible en el espacio. ¿Cuál es este aterrador producto? Pues nada más y nada menos que el pan.

Este temor, sin embargo, posiblemente desaparecerá en los próximos años. En abril de 2018, la empresa alemana Bake In Space pondrá a prueba una masa de pan y un horno especialmente acondicionados a la Estación Espacial Internacional durante la misión Horizon. Los resultados de esta prueba podrían cambiar la carta de comida espacial.

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Miembros de Bake In Space tienen planeado controlar todo el proceso de horneado desde la Tierra, utilizando feeds de vídeo dentro del horno, según cuenta New Scientist. El proceso de hornear el pan puede ser delicado, y la empresa no quiere que los astronautas estén preocupándose de por si queman o no el pan en medio de sus importantes responsabilidades.

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Bake In Space afirma que decidió centrar sus esfuerzos en crear comida porque es un factor importante para mantener el bienestar de los astronautas en los viajes de larga duración. Escogió enfocarse en el pan por su valor nutricional y también por el efecto psicológico que produce en los humanos. Según Bake In Space, el olor del pan fresco evoca recuerdos de alegría.

“A medida que el turismo espacial empiece a ser más popular y que las personas pasen más tiempo en el espacio, necesitaremos permitir que se elabore pan desde cero”, comenta Sebastian Marcu, fundador de Bake In Space, a New Scientist.

¿Cómo llegó el pan a ser una comida prohibida? La comida en el espacio siempre ha sido una tema complicado para los astronautas, sobre todo porque no pueden comer cualquier cosa. La comida espacial debe cumplir ciertos requisitos, como ser fácil de empaquetar y guardar, además de ser nutritiva. En el caso de las migas, estas están prohibidas. Estos granos pequeños pueden dañar el equipo o incluso ser inhaladas accidentalmente por los astronautas.

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El pan, por lo tanto, fue prohibido poco después de que los humanos conquistaran el espacio. En su lugar, se utilizan tortillas de harina especiales. No obstante, esto no significa que unos astronautas no hayan intentado llevarse pan a escondidas. En 1965, Gus Grissom y John Young, parte de la misión de la NASA Gemini 3, se llevaron un sándwich de carne al espacio, y se lo comieron.

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Como podrán imaginar, las migas flotaron por toda la nave espacial. La incidencia causó ansiedad entre los científicos de la Tierra, quienes pensaron que la maquinaria podría verse comprometida (y potencialmente dar lugar a un incendio, entre otras cosas).

Por ello, un pan que no suelta migas podría ser la solución, aunque crearlo no está siendo fácil. Lo más difícil es producir un pan con la textura adecuada. Según miembros del proyecto, un pan duro y chicloso no suelta migas, pero no resulta lo más agradable para comer. No obstante, el problema de la textura quedaría resuelto teniendo un horno acondicionado en el espacio.

Bake In Space está trabajando con OHB Systems AG, una empresa que desarrolla maquinaria especialmente diseñada para su uso en el espacio. De la mano con ella, planea fabricar un horno pequeño que retiene muy bien el calor. El horno también se adaptará a los requisitos de la Estación Espacial Internacional. Esto significa que tiene que funcionar con solo 250 vatios —que es menos de una décima parte de la energía que utiliza un horno en la Tierra— y no calentar más de 45 °C las superficies exteriores.

El proyecto de Bake In Space sigue en fase de desarrollo y todavía quedan algunas preguntas que resolver. Sin embargo, es ya un hecho que la empresa planea entregar su producto en febrero de 2018, solo tres meses antes del despegue de la misión Horizon.

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[New Scientist]