Suena un poco a ciertos detectives muy despistados del mundo del cómic, pero ha ocurrido. El reciente robo en el que unos hackers rusos se hicieron con herramientas de hacking de la NSA no tuvo que ver con un cuidadoso asalto digital al más puro estilo de Hollywood, sino con un descuido.

Los agentes que investigan el caso barajaban opciones bastante dramáticas. Por un lado se temía que el robo hubiera contado con la colaboración e algún agente descontento al estilo de las filtraciones publicadas por Edward Snowden. Otra de las hipótesis era que el gobierno ruso había ayudado a hackear los servidores que la NSA tiene en su sede central de Fort Meade.

Finalmente lo que ocurrió fue algo mucho más sencillo y más humano. Según informa Reuters, la NSA ha confirmado que la brecha tuvo lugar porque un agente se olvidó las herramientas de hacking en un ordenador durante una misión. La agencia no ha confirmado si se trataba de una memoria USB, o de simple software instalado en el equipo. A mi me gusta particularmente la idea de un CD-Rom con la leyenda “Hacking Tools. Top Secret. No entregar a los rusos” escrita con rotulador indeleble, pero esto es solo producto de mi febril imaginación.

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El descuido se produjo hace tres años y, aunque el agente informó de la incidencia poco después de que se produjera, la NSA no informó a las compañías que habían creado las herramientas (Cisco y Fortinet entre otras) para que tomaran medidas. Solo se aplicaron parches cuando los hackers rusos hiciron público el robo.

El proveedor que se olvidó las herramientas ya no trabaja para la NSA y los agentes que investigan el caso no descartan que el descuido no fuera en realidad intencionado. Para terminar de cubrirse de gloria, tampoco descartan que otros agentes hayan sufrido despistes similares. [vía Fortune]

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