En la década de los 90, el físico de la Universidad de Harvard Eric Mazur y su equipo descubrieron un nuevo material llamado Silicio Negro. Hasta ahora, este silicio tratado mediante pulsos láser era solo un prometedor candidato para la fabricación de células solares más eficientes. Hoy, investigadores australianos han descubierto que este material negro tiene una segunda propiedad, es un eficaz asesino de bacterias.

El Silicio negro fue descubierto de forma casi casual cuando el grupo de Harvard bombardeó una oblea se silicio normal para chips con femtopulsos láser en una cámara con gas. Este peculiar tratamiento hizo crecer una capa de diminutas púas a escala nanométrica.

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Estos pinchos de solo 500 nanómetros de alto atrapan la luz de manera muy efectiva, que es la razón por la que la superficie parece de un negro lustroso a la vista. Tras estudiar algunos insectos como las libélulas o las cigarras, los investigadores australianos descubrieron que estos animales mantienen desinfectadas sus alas gracias a una superficie repleta de diminutas púas. Pronto, el Silicio negro no tardó en aparecer como ejemplo sintético de esa estructura biológica.

En el estudio publicado en la revista Nature, el grupo australiano confirma que el bosque de púas del silicio negro es una trampa mortal para cualquier bacteria que quiera asentarse en su superficie. Los pinchos nanométricos sencillamente la hacen pedazos. El siguiente paso de este descubrimiento es lograr una aplicación comercial barata para lograr materiales que se mantienen limpios de gérmenes sin ayuda de químicos. [Phys.org vía AFP]