La “Señora A” se encontraba normal de salud cuando, de repente, empezó a decir una extraña frase: “Estoy muerta”. Poco antes, se había enterado de que atravesaba serios problemas financieros, lo que provocó que, según su diagnóstico médico, ingrese al hospital con encefalopatía metabólica secundaria, sepsis e incluso hiponatremia. “Estoy muerta”, se repetía la Señora A en el hospital, al mismo tiempo que decidía dejar de comer, intentaba quitarse el tubo de traqueotomía y se negaba a tomar sus medicinas.

Con los días, su salud física mejoró considerablemente con el tratamiento; sin embargo, los delirios nihilistas permanecían. La Señora A insistía en sus alucinaciones: estaba muerta, al igual que toda su familia, y había fallecido cuando era una niña. También escuchaba voces que le decían que era malvada y que había perdido su cuenta bancaria y su casa.

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La peculiar paciente fue, finalmente, diagnosticada con un trastorno de ansiedad, esquizofrenia y un raro síndrome que hace que las personas realmente crean que están muertas: el síndrome de Cotard.

Jules Cotard y la Señora X

El síndrome de Cotard es una enfermedad mental que provoca que las personas cuestionen su propia existencia. Su característica más conocida es la creencia de estar muerto. No obstante, tiene varios grados de severidad, así como diferentes manifestaciones: algunos piensan que jamás han existido; otros, que han perdido sus órganos o que se están pudriendo por dentro.

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Esta rara enfermedad fue descubierta en 1880 por el francés Jules Cotard, un neurólogo y psiquiatra que presentó el caso de una de sus pacientes, la “Señora X”. Ella creía que estaba hecha solamente de piel y huesos, y que en realidad no estaba viva. Según la Señora X, como no estaba viva, no podía morir, razón por la cual, decididamente, rechazó ingerir cualquier comida hasta el extremo de que murió de hambre.

Los médicos reportan que la duración de síndrome varía. Algunas personas exhiben los síntomas por unos días o semanas, mientras que otros los sufren por meses o años. Sin embargo, aunque Cotard fue quien descubrió la enfermedad, nunca llegó a una conclusión definitiva sobre su causa.

Casos del síndrome

Los pacientes que sufren del síndrome de Cotard “han perdido el aparato racional y lógico que tenemos todos”, afirma el Dr. Jesús Ramírez, un psiquiatra mexicano que ha estudiado la enfermedad a profundidad. Ramírez comenta que los afectados pueden sufrir depresiones, despersonalización y alucinaciones.

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Existe el caso de una chica de 18 años que pensó que había perdido sus manos y que algunos de sus órganos habían dejado de funcionar. La joven, además, llegó a pensar que había sido hechizada:

Otra paciente ilustre es una mujer filipina, denominada por los investigadores la “Señora L”, que recientemente había emigrado a Estados Unidos. Declaró que estaba muerta, que olía a carne podrida y que quería ir a un cementerio para estar con otras personas muertas. Cuando llegó al hospital, acusó a los paramédicos de intentar quemar su casa. La Señora L admitió tener sentimientos de desesperación, baja energía, disminución de apetito y somnolencia.

¿Qué lo provoca?

No se sabe por qué algunas personas contraen la enfermedad o qué tan común es. Se sabe que aquellos que sufren de esquizofrenia, depresión psicótica, párkinson, enfermedades cerebrovasculares o infecciones cerebrales pueden llegar a desarrollar el síndrome de Cotard. Sin embargo, no existe ningún indicador concreto que permita afirmar que llegarán a desarrollar este problema.

Una de las teorías más aceptadas sobre las causas de esta enfermedad pertenece a Max Coltheart, un profesor de ciencia cognitiva de la Macquarie University en Australia. Coltheart piensa que la enfermedad se debe a dos factores. El primero es la degradación del cerebro, que impide que la persona reaccione normalmente a su vida, su cuerpo o su identidad. Otro factor es el deterioro de los mecanismos lógicos de la persona.

Tratamiento de la enfermedad

Lamentablemente, no existe un tratamiento específico para quienes sufren del síndrome de Cotard. Esto, sin embargo, no significa que no puedan mejorar su condición. Para hacerlo, primero se debe detectar si es que el paciente presenta también otra enfermedad, como párkinson, y procurar curarla primero. También se suele realizar terapias interpersonales y psicoterapia. Además, ciertos medicamentos y terapia electroconvulsiva también han sido utilizados de manera beneficiosa en los pacientes con Cotard.

¿Qué pasa después del tratamiento? En algunos casos, los pacientes se recuperan y pueden vivir de manera independiente. Incluso, personas afectadas manifiestan que, de repente, se sienten vivas otra vez.

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Hay otras, como “Grahame”, que afirman sentirse mejor, pero que no han vuelto a ser totalmente normales. Grahame llegó a pensar que su cerebro había muerto, y que él lo había matado.

No encontraba placer en hablar con la gente o en las actividades que antes le gustaban. Llegó a sentir que todo era insignificante. Finalmente, fue tratado con psicoterapia y medicamentos, luego de lo cual consiguió “revivir”, aunque sea parcialmente, el cerebro que creyó haber asesinado: “Ya no me siento tan muerto del cerebro. Las cosas solo se sienten un poco raras a veces”, comentó con un renovado aliento.