Durante décadas, se sospechaba que las estrellas enanas blancas no son los pequeños soles ancianos y pacíficos que su evolución hace creer. En realidad, estas estrellas son tan letales como otra para cualquier cosa que se acerque demasiado. La NASA acaba de comprobarlo cazando a una de ellas mientras desintegra un pequeño planeta.

El problema de las enanas blancas no es tanto la temperatura que despiden, sino su intensa gravedad. Cuando una estrella como nuestro sol envejece, aumenta de tamaño hasta convertirse en una gigante roja. A medida que agota su combustible nuclear, la estrella reduce hasta 100 veces su tamaño. Lo que queda es una pequeña estrella más fría y muy densa llamada enana blanca.

WD 1145+017, en la constelación de Virgo, es una de estas enanas blancas. La misión K2 del telescopio espacial Kepler descubrió que alrededor de esta estrella transita un diminuto planeta, pero no lo hará por mucho tiempo, porque la gravedad de WD 1145+017 lo está haciendo pedazos.

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El objeto pasa por delante de la estrella cada 4,5 horas, pero la gráfica que representa la luz de la estrella en ese tránsito no es normal. Un estudio liderado por Andrew Vanderburg, del Instituto de Astrofísica Harvard-Smithsonian, en la Universidad de Cambridge, ha revelado que el planeta deja una amplia cola de restos, como si fuera un cometa. La intensa gravedad de WD 1145+017 está arrancando material de este pequeño planeta rocoso.

No es la primera vez que se descubren nubes de restos de metales pesados alrededor de estrellas enanas blancas, pero la observación de WD 1145+017 ha permitido confirmar que estos astros se alimentan de los asteroides o planetas que tienen la mala suerte de acercarse demasiado. [vía NASA]

Imagen de portada: Representación artística del planeta alrededor de la enana blanca. CfA/Mark A. Garlick / NASA

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