Por si fuera poco con la huella dactilar, el iris, la estructura facial o hasta el mal aliento, dos investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén acaban de encontrar un nuevo e inusitado método para identificar personas: el temblor de nuestro cuerpo al sujetar la cámara.

Resulta que cada persona tiene una manera completamente característica de moverse al caminar, correr o mover las manos. Todo ese movimiento queda registrado en las cámaras cuando grabamos vídeo. Los investigadores Shmuel Peleg y Yedid Hoshen, decidieron intentar desarrollar un algoritmo capaz de identificar los patrones de movimiento. Para ello crearon un software que aísla las partes de la imagen que no se superponen al pasar de un fotograma a otro.

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Después, el algoritmo mide el movimiento vertical y horizontal de esas partes invariables de la imagen. El resultado es sorprendente. En una prueba con 34 personas llevando cámaras GoPro sujetas a la cabeza, el software fue capaz de identificar cada una de ellas con un 88% de efectividad y tras solo 12 segundos de grabación. Los investigadores creen que el algoritmo se puede refinar aún más para reducir el margen de error.

El descubrimiento tiene profundas implicaciones para la privacidad porque, a menos que utilicemos un trípode, cualquier vídeo en el que sujetemos la cámara puede ser utilizado para identificarnos. Shmuel Peleg lo explica así:

Es una espada de doble filo. Las personas que suben un vídeo de forma anónima a Internet no saben que en realidad no son tan anónimos. Por otro lado, el sistema también puede ser utilizado para identificar sin lugar a dudas a los oficiales de policía cuando lleven cámaras.

[Arxiv vía New Scientist]

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