A más de 250 millones de años luz de la Tierra el Observatorio de rayos X Chandra de la NASA ha encontrado algo fascinante. Allí, muy cerca del cúmulo de galaxias de Perseo, se ha levantado una ola de gas gigante, tanto, que este tsunami cósmico monstruoso es hasta dos veces la Vía Láctea.

Los primeros indicios tras la detección hacen sospechar que estamos ante la onda (u ola) más grande jamás descubierta en el universo conocido, una que es más que probable que haya estado rodando por el espacio durante miles de millones de años.

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La NASA ha explicado que por su tipología estamos ante un tipo de inestabilidad de Kelvin-Helmholtz, que ocurre cuando un flujo se presenta dentro de un fluido continuo o cuando hay suficiente diferencia de velocidad a través de la interfaz entre dos fluidos. El ejemplo más familiar lo tenemos en las olas que se estrellan sobre sí mismas en la playa como resultado del viento soplando a través de la superficie del océano.

Una inestabilidad de Kelvin-Helmholtz en el planeta Saturno formada por la interacción de dos bandas en la atmósfera del planeta. Wikimedia Commons

Lo cierto es que en el caso de las ondas de Kelvin-Helmholtz los investigadores han sido capaces de detectarlas pulsando a través de nuestra atmósfera, e incluso en otros planetas y en la superficie de nuestro propio Sol. Pero lo encontrado estos días no tiene nada que ver a lo visto anteriormente. Desde Chandra han encontrado una evidencia con poco margen al error, parece el ejemplo más masivo de una de estas formaciones de gas hasta la fecha.

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Como explicábamos ayer, el cúmulo de galaxias de Perseo se encuentra en la constelación de Perseo, a más de 250 millones de años luz de distancia y formado por una serie de galaxias rodeadas por una gran nube de gas caliente (tan caliente que sólo brilla a través de los rayos X). Así, mientras estudiaban las imágenes vieron algo extraño: una forma que seguía apareciendo sin ningún origen claro.

Al principio pensaron que podría tener algo que ver con el agujero negro super masivo de la región, pero utilizando los datos del observatorio combinados con observaciones de radio y simulaciones por ordenador, descubrieron que esta forma era en realidad una ola gigante. Según explica Stephen Walker, investigador principal de la NASA:

Creemos que la característica en forma de bahía que vemos en Perseo es parte de una ola Kelvin-Helmholtz, quizás la más grande aún identificada.

Cómo se forma una ola de gas gigante

Desde el principio de la investigación se ha tratado de dejar claro que lo más sorprendente es el tamaño de la ola de gas. Basados en la simulaciones por ordenador el equipo sugiere que hace miles de millones de años este grupo de galaxias estaba asentado. Además contaban con una región central de gas más fría rodeada por un área con gas tres veces más caliente.

Dicen los investigadores que en algún punto apareció un cúmulo de galaxias más pequeña más allá de Perseo. Entonces se dio algo muy parecido a un “roce” entre esas dos regiones, una pequeña (gran) agitación que supuso la creación de una enorme espiral de expansión de gas frío.

Cúmulo de Perseo desde Chandra. Wikimedia Commons

Lo más fascinante es que este tsunami cósmico se estima que se extenderá a unos 500.000 años luz del centro del cúmulo durante los próximos 2.500 millones de años. A su paso creará otra serie de olas sublimes, todas masivas girando alrededor de los bordes durante cientos de millones de años antes de disiparse. Según Walker:

Perseo es uno de los cúmulos más grandes cercanos y el más brillante a través de los rayos X, por lo que los datos de Chandra nos proporcionan un detalle incomparable. La ola que hemos identificado está asociada con el sobrevuelo de un grupo más pequeño, lo que demuestra que la actividad de fusión que produjo estas estructuras gigantes sigue en curso.

Impresionante. El vídeo con el arrancamos es la viva imagen de las palabras de Walker. Una pieza a partir de los rayos X del gas en el cúmulo de Perseo tras varios días de observación. La manera en la que esas ondas se forman y evolucionan servirá para tener una mejor idea de la fuerza del campo magnético de los cúmulos. Obviamente también, para entender un poco más nuestro propio Universo. [Monthly Notices of the Royal Astronomical Society vía Science Alert]

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