Recreación artística del aspecto probable de Ötzi en base a sus restos. Foto AP.

¿Cómo averiguar qué ha sido lo último que ha comido una persona que murió hace 5.300 años si ni siquiera puedes abrir su momia. Pese a esa dificultad sin importancia, un equipo de paleontólogos alemanes ha podido determinar lo último que comió Ötzi: fue bacon... bacon de gamuza.

Ötzi es el apodo cariñoso con el que se conoce al Hombre de Similaun u Hombre de Hauslabjoch, un ser humano que vivió en algún momento del año 3.300 antes de Cristo y cuyos restos quedaron congelados en las nieves perpetuas de los Alpes italianos, en el valle de Ötz. Es la momia natural más antigua de Europa, y su estado de conservación es tan bueno que ha permitido descubrir no pocos detalles sobre cómo vivían en el período conocido como Calcolítico o Edad del Cobre.

Foto: AP

No se puede analizar la momia por procedimientos invasivos, pero tras escanear la estructura molecular del contenido del estómago y reconstruirla, han determinado que en aquella época existía algo muy parecido al bacon y que esa fue precisamente su última comida. El análisis sugiere que el alimento podría provenir de las gamuzas o rebecos alpinos que aún pueblan la región. Además del bacon, los análisis han encontrado restos de algún tipo de cereal, posiblemente consumido en forma de pan, raíces y bayas de enebro.

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Ötzi murió de un flechazo y posiblemente nunca se sepa quién lo mató o por qué. Aparte de restos de bacterias en su intestino que sugieren que sufría de dolores estomacales, tenía buena salud cuando murió. Era un hombre de 46 años y alrededor de 159 cm de estatura y 50 kilos de peso. [vía Phys.org]