Juego de Tronos cambió para siempre en un episodio lleno tanto de momentos épicos y batallas gloriosas, como de fallos que no podemos dejar pasar. El penúltimo episodio de la séptima temporada fue uno de los más tensos en la historia de la serie, y es hora de que hablemos de él.

Juego de Tronos es una serie que desde su inicio nos ha acostumbrado a una simple realidad: nadie está a salvo, todos pueden morir. O al menos casi todos. Desde la muerte de Ned Stark hemos visto caer tanto a algunos de nuestros personajes favoritos (RIP Oberyn, RIP Ned y RIP Margaery) como a algunos de los más despreciables. Pero nunca esperamos ver caer a un dragón.

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Esta es, quizás, la muerte más importante en la historia de Juego de Tronos (además de una de las más dolorosas), por el hecho de que ese reactor nuclear volador ahora se ha pasado al lado de los malos. La expresión en el rostro de Daenerys junto a los gritos o gruñidos de dolor de sus hermanos dragones hicieron que la de Viserion fuera una de las muertes más impactantes de la serie. Lo único que nos queda es preguntarnos es si el dragón bota fuego o hielo por la boca. Yo apuesto por fuego azul.

Antes de hablar de la mayor tragedia del episodio y sus posibles consecuencias, hagamos un repaso a un episodio extremadamente divertido que, a su vez, estuvo lleno de fallos tan grandes que sencillamente no puedo dejar de mencionar.

Uno de los mejores aspectos del episodio y a su vez uno de los que más lamento fue la misión en sí de ese equipo de malotes y desquiciados al norte del muro. Todos los personajes tuvieron una química tan buena que lamento no haya durado más episodios. El mismo apuro que tiene a los productores de la serie disparando un montón de acontecimientos en cada episodio, eliminó la posibilidad de que viéramos a ese Suicide Squad o A-Team durante algunas horas más.

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Las conversaciones entre Tormund, el Perro, Jon y Gendry fueron de las mejores y más divertidas de la serie. Es muy extraño tener a un personaje carismático y gracioso como Tormund en un mundo tan caótico como el de Westeros hoy en día. Su comentario de “quiero hacer bebés con ella [Brienne de Tarth]. Serán gigantes monstruosos que conquistarán al mundo” me hizo aplaudir, literalmente.

Al final, este equipo cumplió su cometido: fueron al norte del muro y se adentraron en territorio enemigo para conseguir un “zombie” (palabra que usaré a partir de ahora para diferenciar a los soldados helados de los “caminantes blancos”) y llevarlo a Desembarco del Rey, a las fauces del león, como correctamente lo describió Dany... quiero decir, la Reina Daenerys. Muchos extras murieron en el camino, y pudimos ver una de las batallas más épicas de la serie hasta ahora, con tomas maravillosas del equipo peleando contra una oleada completa de zombies guerreros. ¡Y Tormund casi muere!

Afortunadamente, todo salió bien, con la gran excepción de la muerte del dragón y del pobre Tío Benjen que nadie recordaba que existía. El problema es que este momento épico estuvo rodeado de dos realidades que no dejaré pasar por alto:

  • Los tiempos de la serie se han salido de control hasta tal punto que no tienen nada de sentido
  • El plan de secuestrar a un zombie y llevarlo a Cersei es, quizás, la idea más idiota en la historia de la serie. ¿Por qué, Jon? ¿Por qué? ¿Y por qué todos están de acuerdo?

Sobre el primero, entiendo que los productores estén apurados con el desarrollo de los acontecimientos, y que todo esto haya comenzado con Varys al final de la sexta temporada aparentemente teleportándose entre regiones en un abrir y cerrar de ojos (quizás fue Varys quien descubrió un agujero negro para viajar de esta forma, no lo sabemos). Pero en este episodio se les fue de las manos. Recapitulemos:

  • El equipo consigue un zombie después de, ¿horas? ¿más de un día? caminando.
  • La horda de zombies soldados se acerca a ellos.
  • Jon, básicamente, le pide a Gendry que corra quién sabe cuántos kilómetros hasta el Muro en medio de temperaturas bajo cero y sin ningún tipo de guía, siendo alguien que nunca había estado en el norte ni visto nieve en su vida, para que envíe un cuervo a Rocadragón que debe estar a semanas de camino o días en bote, para pedir auxilio a Daenerys con la esperanza de que vaya a salvarlos.
  • Todo esto, mientras ellos esperan en una roca en medio de un lago congelado.

¿En serio?

La maratón de Gendry y el cuervo más rápido que WhatsApp son dos de los más grandes fallos de narrativa y coherencia que hemos visto en Juego de Tronos, pero supongo que tendremos que aceptarlo. Así es esta serie ahora, todo está a minutos de distancia. Tenemos que aceptarlo y aprender a convivir con ello.

Pero el simple hecho de que se haya propuesto y aceptado el plan de ir a buscar un caminante blanco es casi increíble. ¿Cómo es posible que vean factible una alianza con Cersei? Como dice mi querido compañero Carlos Zahumenszky, es más que probable que, al ver el zombie, Cersei le pida a Qyburn que le haga los suyos propios. La Montaña puede solo haber sido el primero.

Más allá de los fallos, el episodio estuvo lleno de acción y momentos reveladores. Uno de ellos fue la aparición del oso zombie, como una especie de recordatorio de que los caminantes blancos también pueden convertir animales en zombies (por si no recordábamos que andan sobre caballos muertos). La muerte del dragón y su transformación en zombie hará al Rey de la Noche más poderoso que nunca, y lo ayudará a volar sobre el Muro de hielo... o peor, a destruirlo.

Hay un hechizo que protege al Muro de los caminantes, pero así como Bran, al haber sido tocado por el Rey de la Noche, anuló el hechizo en la cueva del cuervo de los tres ojos y por eso mataron al pobre viejo árbol, es bastante posible que al regresar a Invernalia también haya anulado el hechizo del Muro.

Sobre los acontecimientos en Invernalia no me apetece hablar. La tensión entre Arya y Sansa es tan innecesaria y casi imposible de creer que no se en qué va a terminar todo eso. Se supone que Arya ha madurado y es una ninja asesina cambia-rostros experta, no la misma niña de antes. ¿Cómo es posible que no haya visto la manipulación de Meñique? Dudo mucho que esto termine en la muerte de una de las Stark, así que no me queda más que creer que esta batalla de hermanas es el relleno de la temporada.

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Por último, Cersei se encuentra organizando la primera reunión de los reyes de Westeros, o de Reinas, mejor dicho, dado que Jon ya le ha jurado lealtad a Daenerys en medio de un encuentro bastante tenso y caluroso en su camarote del navío real Targaryen. Después de todo, Jon sabe que por el camino que va es posible que siga siendo Rey, solo que al lado de Daenerys, su tía, aunque él no lo sabe.

No sabemos qué va a suceder en el último episodio de la temporada, pero ese encuentro entre los Lannister, Targaryen y ¿Stark? (Snow) lo hemos estado esperando desde hace mucho tiempo. ¿Lograrán convencer a Cersei del peligro que se acerca al Muro? Sí, seguro que sí. ¿Lograrán que se centre en la lucha contra el Rey de la Noche y deje la batalla de reinas de lado? Imposible.

Juego de Tronos finaliza su séptima temporada el domingo 27 de agosto y tendremos que esperar al menos un año más para ver el final de la serie. La vida no es justa.


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