Imagen: Julie Fletcher / Royal Observatory

La nueva constante de Hubble es de 73,2 km/s por megapársec. En otras palabras, la distancia entre nuestra galaxia y otros objetos astronómicos se multiplicará por dos en los próximos 9.800 millones de años. El universo se expande; se expande a una velocidad bastante mayor de la que creíamos.

¿Cuánto es “bastante”? De un 5 a un 9% más rápido de lo que decían nuestras estimaciones previas, según un equipo de astrofísicos de la NASA. Los científicos realizaron nuevas mediciones de alta precisión a través del telescopio espacial Hubble y presentaron sus resultados en la revista The Astrophysical Journal. Se trata de un estudio sin precedentes que admite un margen de error del 2,4%.

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Los investigadores, dirigidos por el premio Nobel Adam Reiss, analizaron el brillo de 2.400 estrellas cefeidas en 19 galaxias diferentes y las compararon con 300 supernovas de tipo Ia para calcular las distancias. Las estrellas cefeidas emiten pulsaciones de luz extremadamente regulares, cuyo periodo tiene relación directa con su luminosidad, por lo que son perfectas para estimar distancias. Por su parte, una supernova Ia —una explosión muy luminosa de un sistema binario de estrellas, una de ellas enana blanca— fue lo que nos permitió descubrir en 1998 que el universo sufre una aceleración expansiva.

El resultado de 73,2 km/s por megapársec (un megapársec = 3,26 millones de años luz) supone un problema para los astrónomos: no coincide con las tasas de expansión del universo que se habían predicho a partir de los restos energéticos del Big Bang, la gran explosión que dio lugar a todo lo que nos rodea. Cuando satélites WMAP, de la NASA, y Planck, de la ESA, estudiaron el denominado “resplandor” del Big Bang, arrojaron números un 5 y un 9% más pequeños que los del Hubble respectivamente. Una posible explicación es que la energía oscura esté alejando a las galaxias con una fuerza cada vez mayor.

Seguimos sin entender cómo funciona el 95% del universo, donde se esconde la materia oscura. Creemos que esa energía, que está en todas partes y no emite luz, ejerce una presión en los objetos astronómicos y acelera la expansión del universo. Con los nuevos hallazgos del Hubble y la intrigante discrepancia de los datos respecto a WMAP y Planck, los astrofísicos tienen nuevas pistas para estudiar los procesos físicos que están alejándonos de las galaxias vecinas.

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[NASA]


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