Foto: Steward Macdonald.

Ser mordido por una serpiente tigre australiana no es una experiencia agradable. El dolor comienza en el cuello y las extremidades y pronto le siguen calambres y sudor frío. La respiración comienza a ser difícil a medida que la parálisis se extiende y, si nadie te trata, lo más probable es que mueras.

El veneno responsable de estos horribles síntomas ha permanecido completamente inalterado los últimos 10 millones de años. Es el resultado de una mutación tan fortuita que la naturaleza aún no ha averiguado cómo combatirlo.

Normalmente, las relaciones entre cazador y presa son una carrera de armamento en la que ambas especies evolucionan para contrarrestar los mecanismos de ataque y defensas del otro. Las gacelas y los guepardos cada vez son más rápidos. Los murciélagos desarrollan ecolocalización, y las polillas aprenden a evadirse de este sonar. Los animales víctimas de especies venenosas a menudo desarrollan resistencia al veneno de sus depredadores.

Advertisement

Un nuevo e intrigante estudio publicado en Comparative Biochemistry and Physiology Part C: Toxicology & Pharmacology explica que la evolución ha tirado la toalla en tratar de contrarrestar el veneno de la serpiente tigre. El profesor de la Universidad de Queensland Bryan Fry explica que si el veneno de la serpiente no ha cambiado en 10 millones de años es porque no necesita hacerlo. No ha perdido un ápice de efectividad, y eso podría ser muy beneficioso para los seres humanos.

El secreto del veneno de la serpiente tigre tiene que ver con su diana biológica: una proteína de importancia crítica para el organismo llamada protrombina. La protrombina existe en los seres humanos y muchos otros animales, y es la responsable de la coagulación de la sangre. Cualquier cambio en los niveles de esta proteína son catastróficos para el organismo.

Además de muy venenosa, es una excelente nadadora. Foto: Wikipedia.

Para resistir el veneno, un animal tendría que evolucionar para funcionar con una proteína diferente, pero la proteína es también la cima de su clase en términos evolutivos, y los animales no encuentran una buena razón (aparte del ocasional mordisco de una serpiente tigre) para alterar su funcionamiento.

Advertisement

Darwin decía hace 150 años que la evolución disfruta con la variedad y que solo el más apto sobrevive, pero estop no aplica a la protrombina. Cualquier mutación en esta proteína simplemente no funciona y la coagulación de la sangre se ve afectada, a menudo con resultado letal. El éxito de la protrombina es la razón por la que está presente en tantas especies y la razón por la que la evolución ha sido incapaz de encontrar una respuesta inmune al veneno de la serpiente tigre.

El profesor Fry ha investigado el veneno de 16 poblaciones diferentes de serpientes tigre. Es el estudio más exhaustivo hasta ahora, y ha echado por tierra una de las concepciones más populares sobre el veneno:

Hasta ahora se pensaba que el veneno de las serpientes varía sutilmente con la dieta. En otras palabras, que el veneno cambia si la serpiente caza y devora especies diferentes. Nuestra investigación ha demostrado que no es cierto. El veneno de la serpiente tigre permanece idéntico sin importar la población de procedencia ni el paso del tiempo. Han pasado 10 millones de años y sigue igual porque su objetivo es una proteína que es la misma en casi todos los animales. En otras palabras, cuando el objetivo del veneno no cambia, este tampoco lo hace.

El estudio explica por qué el antídoto sintético que el ser humano ha creado para el veneno de la serpiente tigre es tan efectivo también contra otras toxinas que funcionan de manera parecida. No hay otro antídoto en el mundo tan espectacularmente efectivo contra las mordeduras de otras serpientes, y ahora sabemos por qué, explica Fry. [Comparative Biochemistry and Physiology Part C: Toxicology & Pharmacology]