El mapamundi es una gran mentira, como sabe cualquier fan de El ala oeste de la Casa Blanca. Es imposible proyectar nuestro planeta esférico en un plano sin distorsionarlo, y la solución que todos conocemos —ideada por el cartógrafo Gerardus Mercator en 1569— exagera el tamaño de los países a medida que estos se alejan del ecuador y se acercan a los polos.

Podemos comprobar en una imagen cómo cambian las proporciones si tomamos como ejemplo el estado cuadrado de Wyoming, al noroeste de Estados Unidos. Al transportarlo hacia el polo norte, la proyección cilíndrica de Mercator lo distorsiona hasta adquirir el tamaño relativo de toda Europa Occidental:

Repitiendo el ejercicio con otros territorios podemos descubrir el verdadero tamaño de los países. Existe una herramienta web para eso, inspirada precisamente en el episodio El auténtico tamaño de África de la serie de Aaron Sorkin: The True Size of. Pero, si no tienes tiempo de jugar, este vídeo de RealLifeLore enumera algunos de los ejemplos más notables:

Groenlandia no es ni la mitad de grande de lo que parece. A Australia le pasa todo lo contrario. Estados Unidos cabe en el desierto del Sáhara, y dentro de Estados Unidos caben Portugal, Países Bajos, Estonia, Albania, Hungría, Bélgica, Bosnia y Herzegovina, Austria, Croacia, Letonia, República Checa, Serbia, Suiza, Eslovaquia, Lituania, Dinamarca, Irlanda, Grecia, Bulgaria, Rumanía, Reino Unido, Italia, Alemania, Francia, España y Noruega —con bastante espacio entre ellos y sin contar a Alaska, el estado más grande del país.

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A pesar de todo, la proyección de Mercator tiene una gran ventaja para los navegantes: mantiene constante el ángulo con el norte. También respeta la forma de los países, a expensas de exagerar o subestimar su verdadero tamaño. [RealLifeLore]

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