Imagen: ESA

12 años después, la misión Rosetta ha llegado a su fin. La nave lanzada al espacio en marzo de 2004 ha terminado su viaje estrellándose contra el cometa que orbita desde 2014 (un cuerpo helado con forma de patito de goma descubierto por los ucranianos Churyumov y Gerasimenko).

Rosetta fue responsable del primer aterrizaje (y el segundo, y el tercero, y el cuarto) a través de la pequeña sonda Philae. Supuso una de las misiones espaciales más completas de la historia de la exploración espacial, y la más importante para la Agencia Espacial Europea (ESA). Nos descubrió que 67P era un pequeño mundo activo, que tenía cantidades inesperadas de oxígeno y que el agua de la Tierra no viene de los cometas, como pensaban algunos.

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Tras una serie de complicadas maniobras, Rosetta se ha precipitado hoy en un pozo de la superficie de 67P/Churyumov-Gerasimenko. A medida que descendía nos ha ido mandando fotografías y datos sobre el cometa desde una proximidad sin precedentes. Así ha sido el gran final de Rosetta, en cincuenta tuits publicados por la ESA y sus amigos:

Los científicos e ingenieros de la ESA están preparados para 48 largas horas. Pero valdrá la pena, la misión Rosetta llega a su fin después de 12 años.

El centro de control tiene pañuelos de papel en cajas con forma de nave Rosetta, por si a alguien se le escapa la inevitable lagrimita.

El aterrizaje ocurrirá a 719 millones de kilómetros de la Tierra. Los datos tardarán 40 minutos en llegar, a pesar de que viajan a la velocidad de la luz.

En su descenso, Rosetta recopilará datos sobre la densidad y composición de los gases y el polvo del cometa —desde una proximidad sin precedentes.

Las del aterrizaje serán las últimas mediciones de Rosetta, pero sus instrumentos han tenido mucho trabajo estos 12 años. Un par de ejemplos:

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  • Rosetta ha enviado más de 76.000 imágenes del cometa 67P y el aterrizador Philae con su cámara OSIRIS.
  • El torrente de datos transmitido por el magnetómetro de Rosetta a la Tierra ha viajado el equivalente a 31.600 años luz de distancia.

Combinados con observaciones desde la Tierra, los datos recogidos por Rosetta servirán para saber más sobre 67P y el resto de cometas.

El gran final de Rosetta, explicado con un corto animado. La Agencia Espacial Europa hizo un trabajo increíble para divulgar esta misión.

Una de las últimas fotos de Rosetta tomadas por la cámara OSIRIS antes de comenzar el descenso (a 23 kilómetros de altitud).

Comienza el descenso. Foto de la cámara OSIRIS tomada a la 1:20 UT del 30 de septiembre. Rosetta está a 16 kilómetros de altura sobre el cometa.

El centro de control de Rosetta envía los últimos comandos a la sonda. Son 249 líneas de instrucciones que dicen adiós a la nave y a la misión.

La últimas imágenes tomadas por la cámara de navegación de Rosetta. Están hechas a 15,4 kilómetros de la superficie y sirven para afinar la predicción del impacto: la sonda tocará el suelo a las 10:38:32 UT +/- 2 minutos; la ESA recibiría una confirmación 40 minutos después.

Otra foto tomada con la lente gran angular de OSIRIS, a 15,5 kilómetros del cometa. Cada pixel representa 1,56 metros de superficie.

Quedan seis horas para el momento final.

El equipo de control de Rosetta observa cómo la sonda procesa los últimos comandos enviados desde la Tierra. Es el punto de no retorno.

Las fotos son más impresionantes a medida que Rosetta se acerca a la superficie de 67P. Esta fue tomada a las 05:25 UT, a 11,7 km de altura.

La Agencia Espacial Europea comparte el ambiente del centro de control de Rosetta a través de Periscope, en directo desde Alemania.

Rosetta disfruta de los contrastes en las texturas de 67P a 8,9 kilómetros del cometa. Tomada a las 06:53 UT a escala 17 cm/pixel.

La misión Rosetta, resumida con emojis.

Un poco más cerca. A las 08:18 UT, Rosetta está a tan solo 5,8 km de la superficie del cometa. La primera imagen representa 225 metros de ancho. La segunda, tomada a las 08:21 UT, está hecha a 5,7 km de altura.

¿Por qué un final así? Bueno, Rosetta es lo contrario a los Rolling Stones, según el carismático astrofísico de la ESA Matt Taylor.

A medida que se acerca a la superficie del cometa, el espectrómetro ROSINA detecta un aumento de la presión de gas alrededor de 67P. Estos últimos datos servirán para determinar cómo los materiales de la superficie se transforman en el polvo y el gas que dan forma a la coma del cometa.

Desde Marte, el rover Curiosity le dedica una cita de Bertrand Russell a la nave Rosetta: “Una vida dedicada a la ciencia es una vida feliz”. OSIRIS-REx, la sonda de la NASA que alcanzará al asteroide Bennu y volverá con muestras a la Tierra, también le dedica un último adiós.

La ESA anuncia que solo queda una hora para la confirmación del impacto. Cuando el contador llegue a cero, la misión Rosetta habrá terminado. La última estimación señala que la nave tocará tierra a las 10:39:10 UT.

“Ahora sé cómo debió sentirse Philae”, dice Rosetta mientras escanea la región de 67P/Churyumov-Gerasimenko en la que debe aterrizar.

La velocidad del impacto sería de 0,90 metros por segundo, el equivalente a 3,24 kilómetros por hora. Un aterrizaje suave antes del sueño eterno.

El torrente de datos científicos de Rosetta seguía llegando al centro de control de la ESA a la espera de una confirmación del aterrizaje.

Los cambios de altitud de Rosetta nos dejan contemplar el terreno sinuoso en el que se está metiendo: la región de Ma’at.

Las vistas a solo 1,2 kilómetros de altura son... un poco aterradoras. Imagen tomada por OSIRIS a las 10:14 UT. Representa 33 metros de ancho.

Solo queda un kilómetro...

Touchdown! La señal de Rosetta se ha perdido. La misión ha terminado.

Así lo vivieron los científicos de la ESA en el Centro Europeo de Astronomía Espacial (Madrid).

Misión cumplida. Gracias por todo, Rosetta. Que descanses.

La ESA vuelve a hacer historia. Una nave terrícola descansa en un cometa entre las órbitas de Marte y Júpiter. Así se vería Rosetta a escala.

Última imagen tomada por la sonda, a solo 51 metros sobre la superficie del cometa. Cada pixel representa 5 mm, para un total de 2,4 metros de ancho.

Por cierto, el aterrizador Philae se ha reencontrado con su mejor amiga.

XKCD no ha desperdiciado la ocasión para hacer una de sus tiras. “¿Le dimos al cometa con la suficiente fuerza para desviarlo de su trayectoria hacia la Tierra?”, pregunta el despistado fan de Armageddon.

“De hecho, tenemos una misión propuesta en conjunto con la NASA para hacer esto”, contesta la Agencia Espacial Europea. Continuará...

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