La pieza en la Luna. Wikimedia Commons

Si tuviéramos la oportunidad de viajar a la Luna y hacer una caminata, podríamos encontrarnos con una estatua y una placa que durante un tiempo se mantuvieron en secreto. El problema es que no está muy claro quién tiene los derechos sobre la pieza.

El 26 de julio de 1971 se lanzaba la misión Apolo 15 a través del cohete Saturno 5 rumbo a la Luna. Fue histórica por muchas razones, entre otras, por ser la primera de las misiones del tipo J, es decir, con modificaciones que permitían una duración del vuelo de hasta 14 días.

Apolo 15. Wikimedia Commons

En aquella misión iba como tripulación David R. Scott (comandante), James B. Irwin y Alfred Worden. El 30 de julio el módulo de descenso consiguió alunizar y Scott fue el encargado del reconocimiento del terreno. Media hora después, otro hito: por primera vez, se empleaba un LRV (un vehículo Explorador Lunar) que recorrió unos 28 kilómetros.

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La misión tuvo tres salidas antes de abandonar la superficie lunar (recogiendo muestras que ya sabemos donde pueden haber acabado). Finalmente, el 7 de agosto de 1971 la misión finalizaba con un aterrizaje en el Océano Pacífico. Otra vez historia, otra vez con muestras de roca, aunque en esta ocasión nosotros también le dejamos algo a la Luna.

Una pieza los astronautas caídos

Paul van Hoeydonck. Wikimedia Commons

Semanas antes de que tuviera lugar la misión Apolo 15, el astronauta Scott había ideado un plan. El hombre se reunió con el artista belga Paul van Hoeydonck en un restaurante. Le dijo que todo lo que iban a hablar debía guardarse en secreto. Hoeydonck aceptó y se quedó sorprendido por la propuesta. El astronauta quería una estatua que honrara la memoria de los cosmonautas y astronautas que habían muerto por la exploración espacial.

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Lo cierto es que los detalles sobre el encuentro difieren entre el artista y el astronauta, sea como fuere, Paul van Hoeydonck aceptó el reto de crear la pieza. Sin embargo, había ciertos parámetros a los que la pieza debía adherirse.

La pieza del artista belga

En primer lugar, Scott recalcó que debía ser algo pequeño y sin género específico. También le dijo al artista que no debía representar ninguna etnia en particular y que debía ser algo ligero, nada muy pesado. Por último e igual de importante, la estatua debía estar construida en un material que pudiera hacer frente al ambiente extremo de la Luna.

Según Scott, supuestamente también acordaron que el nombre del artista belga debía permanecer anónimo como escultor de la obra. ¿La razón? El astronauta le explicó que era la única forma de adherirse a las políticas de la NASA en materia de explotación comercial en el programa espacial.

La versión de Paul van Hoeydonck fue muy distinta. Básicamente, el artista dijo que jamás hubo un acuerdo en el que su nombre debía permanecer anónimo. Sea como fuere, la estatua se completó y Scott la llevó en la misión Apolo.

La estatua en la Luna

David Scott.Wikimedia Commons

El 26 de julio de 1971, David R. Scott se metió en el interior de su traje espacial la estatua junto a una pequeña placa. Al llegar a la Luna, el astronauta depositó el “monumento” en las cercanías del Rover. De hecho, comunicó al control de misión que estaba limpiando la superficie, aunque realmente estaba dejando la pieza junto a la placa. Esta última tenía los nombres de catorce astronautas y cosmonautas que habían muerto en misiones anteriores.

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Scott fotografió el monumento, pero esperó hasta regresar de la misión para revelar públicamente la existencia de la obra. Tardó más de lo previsto. La opinión pública no supo nada hasta que el periodista Walter Cronkite lo reveló con motivo de la misión Apolo 16 en 1972. Cronkite contó que la Luna ya tenía la primera pieza de arte junto a una placa con los astronautas muertos. Además, el periodista también anunció la existencia de una réplica a la institución Smithsonian.

Van Hoeydonck con “su” obra

Entonces apareció Scott para explicar el motivo de aquella curiosa escultura. Además, pidió perdón porque “faltan dos nombres en la placa, los de Valentín Bondarenko y Grigori Nelyubov, ambos cosmonautas de los que desconocía sus muertes”, aseguró.

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Aquí no terminó la historia. Van Hoeydonck todavía no había sido acreditado como el artista de la obra original que se encontraba en la Luna. En mayo de 1972, Scott se enteró de que el belga iba a vender réplicas de la estatua. El astronauta sostuvo que no era parte del acuerdo y que estaba en contra de la política de la NASA.

El artista no hizo caso y anunció la venta a página completa en la revista Art in America. Fue en julio de 1972 promoviendo 950 estatuas a un precio de 750 dólares la pieza firmada. Se suponía que iban a ser vendidas a la Galería Waddell, pero nunca ocurrió. Un incidente no relacionado entre los astronautas del Apolo 15 y la NASA lo cambió todo.

Anuncio del artista para la venta de las réplicas. Smithsonian

Al parecer, los astronautas llevaron 641 sobres estampados a la luna que fueron devueltos con un matasellos lunar que le daba oficialidad. La NASA los autorizó como recuerdos, pero 100 de esos sobres fueron para un coleccionista alemán que iba a comprarlos a los astronautas por un total de 21.000 dólares.

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El dinero iba a ser usado como fondo para los hijos de los astronautas. Se suponía que el coleccionista los vendería únicamente cuando los astronautas ya no estuvieran involucrados con la NASA, pero empezó a venderlos tan pronto como los consiguió. ¿Resultado? Se creó una audiencia el Senado y se abrió una investigación de la agencia en base a la posibilidad de que los astronautas se hubieran beneficiado de los viajes espaciales.

Aunque finalmente los astronautas fueron exonerados de cualquier acto ilícito, los investigadores de la NASA entrevistaron a van Hoeydonck sobre su papel en la famosa estatua, principalmente, porque estaba vinculado en la misión Apolo del “incidente del sello postal”.

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La presión legal hizo que van Hoeydonck y la Galería Waddell detuvieran la venta de las réplicas y en última instancia sólo se hicieran 50 reproducciones de la pieza. Hasta el día de hoy, Van Hoeydonck ha mantenido que sólo ha recibido dinero de una sola copia, el resto no las ha vendido, posiblemente esperando que algún día le den la “autoría” para ello. [Smithsonian, Wikipedia, AirandSpace]