El séptimo episodio de la sexta temporada de Juego de Tronos no para de recordarnos que pronto estallará el conflicto final de esta temporada. Y es que apenas quedan tres episodios este año, y por ello ya vemos cómo las alianzas se forman, más personajes regresan y posibles tragedias nos toman por sorpresa. Es hora de que hablemos del último episodio de esta desesperante serie.

Aviso: antes de seguir leyendo recomendamos haber visto el séptimo episodio de la sexta temporada de Juego de Tronos.

El séptimo episodio aunque tuvo sus grandes momentos fue otro de esos que fácilmente nos recuerdan al refrán “esta es la calma que precede a la tormenta”, aunque el ver cómo apuñalaban a Arya no es algo que considero me de mucha “calma”, pero en general después de lo acelerados que fueron los últimos episodios, esta vez la serie nos da un relativo descanso en el que simplemente vemos cómo las fichas se van moviendo hacia el gran evento, el conflicto que estoy seguro se desatará en el noveno episodio de esta temporada, o quizás antes.

Ser Davos demostró ser un aliado muy importante para Jon Snow y su ejército de salvajes -y un gigante-, al convencer a la que fue el mejor personaje de todo el episodio. La pequeña fiera llamada Lady Lyanna Mormont demostró ser sangre de su sangre, y con apenas 10 años de edad dominó toda la conversación que hubo entre ella, dos hijos de Ned Stark (uno un bastardo) y el Señor de una casa que nadie en esa habitación había escuchado nombrar antes, y que si no fuera por él esta joven “osa” no se habría unido a la batalla.

El Caballero de la Cebolla

El encuentro con la joven Lady Lyanna Mormont fue solo uno de los tantos que tuvieron Jon Snow y Sansa durante este episodio (muchos de ellos solo los nombraron y no aparecieron en pantalla). Fue muy gracioso ver cómo el bueno de Jon creía que con sus rizos y su sonrisa tímida y adorable iba a conquistar la voluntad de esta niña, o Sansa con sus halagos vanidosos hacia Lady Mormont. La pequeña Lyanna, que seguramente no me dejara llamarla así si la conociera en persona, no tuvo paciencia para toda la paja que salía de la boca de estos dos. Ni siquiera la mención al juramento de su casa a los Stark le hizo doblegar su voluntad y valentía.

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Por ello la estrategia de Ser Davos era la más correcta. El Caballero de la Cebolla le dejó claro que esto no es una lucha por los Stark, ni siquiera por el Norte, es una lucha por la supervivencia, y si el mundo va a sobrevivir el ataque de los muertos deben estar juntos... y nunca lo estarán bajo el yugo de Ramsay Bolton.

De resto, muchas de las otras grandes casas del Norte que juraron lealtad a los Stark por más de un milenio le dieron la espalda, especialmente después de cómo murió Robb y se llevó consigo a muchos hombres del Norte.

Aquí Jon Snow se encuentra en una complicada situación: debe atacar muy pronto porque de lo contrario les caerá encima otra tormenta helada, de esas que mataron a la mitad del ejército de Stannis. El problema es que Snow tiene muy pocos hombres bajo su mando, y eso podría significar la muerte ante Ramsay.

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Sansa decide entonces actuar por su cuenta y envía una carta, ¿pero qué dice? No hay que ir muy lejos para imaginar que esa carta va dirigida a Petyr Baelish, mejor conocido como “Meñique”, después de que este le ofreciera su ayuda y le pidiera perdón algunos episodios atrás. Aquí estoy seguro de dos grandes cosas:

  • Sansa sabe que no debe confiar en Meñique pero necesita usarlo a él y a su ejército de hombres del Nido de Águilas para poder vencer a Ramsay, o al menos tener alguna oportunidad. Ella debe preferir enfrentarse a un problema a la vez, y el más inmediato es Ramsay.
  • Meñique no es tonto, para nada, y estoy seguro de que desde siempre contó con que Sansa le pidiera ayuda en su momento. Lo que me tiene más pensativo es qué será lo que espera lograr a cambio, más allá de sacar a Ramsay de WInterfell.

¿Pero qué haces, Arya?

La historia de Arya tomó un giro muy inesperado en este episodio, incluso con menos sentido de todo lo que hemos visto de la joven Stark durante los últimos episodios.

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Después de que Arya durara básicamente dos temporadas completas entre intentar llegar a Braavos y unirse a la Casa de Blanco y Negro, entrenara allí un poco y hasta se quedara ciega (y recuperara la vista), ella no ha logrado su objetivo, el cual es convertirse en una asesina cambia-rostros letal, por lo que si de verdad se iba a ir de este lugar tan pronto toda su estancia no iba a tener sentido ni propósito real.

Pero esto ya se los he dicho muchas veces.

La mayor sorpresa que me dio Arya en este episodio es como andaba por las calles de esta ciudad como si fuera Disneyland contratando un barco para irse a casa e incluso deteniéndose en un puente para mirar el atardecer.

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“Ay, mira qué lindo como se pone el Sol detrás de esa extraña estatua gigante. Oh, hola abuelita, ¿cómo estás-” Y viene la niña con cara de pocos amigos y la apuñala cambiándose la cara por esa viejita que parecía indefensa. Arya, ¿acaso se te olvidó que tus ahora enemigos de la Casa de Blanco y Negro pueden cambiar su rostro?

Arya hizo lo único que podía hacer, huir, y la verdad dudo muchísimo que vaya a morir de esta forma tan tonta y sin sentido. Sigo esperando que en algún momento logre matar a la niña con cara de pocos amigos y por alguna razón enfermiza Jaqen la acepte de nuevo en su secta de esta forma, o adquiera de forma mágica la habilidad de cambiar su rostro. Quiero creer que algo así sucederá.

El regreso inesperado

Y por fin pudimos confirmar ese gran rumor que suena desde hace meses: Sandor Clegane, “El Perro”, ha regresado a la serie. Cuando Brienne y Arya lo dejaron y lo dieron por muerto hace un par de temporadas pensamos que ese sería su fin, pero como él mismo dijo durante la serie, es un tipo grande y duro de matar.

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Y su regreso es algo maravilloso. No muchas veces podemos ver regresar a personajes que de alguna u otra forma disfrutábamos en esta serie (con el respeto de Jon Snow y su regreso de entre los muertos). El Perro era un personaje muy interesante, malhumorado, despiadado y quizás malvado (o quizás no, depende de a quien le preguntes).

Después de una interesantísima conversación con un personaje que me hubiese gustado ver por mucho más tiempo (el “Hermano Ray”, interpretado por ese gran actor llamado Ian McShan), vemos cómo El Perro intentaba redimirse y dejar atrás su pasado de violencia (no lo aceptaba por voluntad propia, solo por seguir el camino de paz que le proponía este religioso que lo rescató). Lamentablemente, la violencia siempre es la respuesta en Juego de Tronos.

Los que atacaron al Perro y su grupo son parte de la Hermandad sin Estandartes, un grupo de guerreros que no responde a ninguna casa sino que andan libremente haciendo desastres. Sin necesidad de hacer spoilers diré esto: en los libros son muy importantes, por lo que podemos esperar muchas cosas por venir desde la historia del Perro.

Más momentos clave en el episodio

  • Por fin salimos de dudas y no, el Gorrión Supremo no le lavó el cerebro a Margaery Tyrell. Ella hizo que su abuela Olenna se fuera de Desembarco del Rey (o al menos esa es su intención) porque su vida corría peligro, pero le dejó claro a través de un mensaje secreto que ella sigue siendo la misma de siempre.
  • Y por ello me pregunto, ¿será que el Papa- que digo, el Gorrión Supremo se cree eso de que Margaery ha visto la luz en su religión? Lo dudo, pero el Gorrión sabe que a través de ella puede controlar al Rey, y eso es más importante que ninguna penitencia o caminata desnuda por la calle.
  • Por otro lado, qué buenos valores inculca esta gente, ¿no? Lo digo por esa frase de: “una mujer no tiene que sentir deseo [para acostarse con su esposo], solo necesita paciencia”. Ya no me importa el guión ni nada solo quiero ver que este tipo reciba su merecido.
  • El episodio nos mostró como Theon poco a poco está recuperando su valor, y eso es una buena noticia. Creo que este tipo tarde o temprano debe dejar de ser ese cachorro tembloroso y cobarde que desde hace varias temporadas se convirtió. Su vida ha sido horrible durante los últimos años, es cierto, pero ya es hora de que o muera o se convierta en un guerrero y haga muchas cosas interesantes junto a su hermana.
  • Tan interesantes como ir a Meereen a alairse con Daenerys y adelantarse a Euron que quiere hacer lo mismo. Será interesante ver esa conversación y esa unión, ¿acaso Yara y Theon serán los que lleven a la Khaleesi a Westeros? Esto se pone bueno.
  • Por otro lado, Jaime Lannister se prepara a enfrentarse al Pez Negro en Riverrun, y esta batalla tendrá mucha más importancia de lo que imaginamos porque en primer lugar esto impide que los Tully ayuden a Sansa en su batalla, y en segundo lugar podría suponer otro regreso inesperado a la serie (y si lo van a mencionar en los comentarios, por favor adviertan antes que es algo de los libros).
  • Finalmente, dos momentos que me llenaron de alegría en el episodio: la forma en la que los Salvajes se unen a Snow gracias al apoyo incondicional del bueno de Tormund y cuando el gigante Wun-Wun dice “Snow”, y además todas las frases épicas que Olenna Tyrell le dice a Cersei. El momento cumbre fue cuando le dice “creo que eres la peor persona que he conocido en mi vida, pero a mi edad es difícil saberlo”. Qué grande es esta señora. Imagino que algo así será Lyanna Mormont cuando llegue a vieja (si es que llega).

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