Una de las pezuñas de Marengo recuperada tras largo tiempo en un cajón. Foto: Museo de la Caballería

Pregunta de Trivial: ¿cómo se llamaba el caballo de Napoleón? La respuesta es Marengo, y su historia es bastante peculiar incluso después de muerto. Su esqueleto está expuesto en el Museo Nacional del Ejército en Sandhurst, Reino Unido, pero le faltaba una pieza con la que acaba de reencontrarse.

La historia de Marengo es tan dilatada y sorprendente como la de su propietario. El caballo de raza egipcia fue herido ocho veces en su carrera militar. Sirvió a Napoleón en la batalla de Austerlitz, en la de Jena-Auerstedt, en Wagram, y en la batalla de Waterloo. Napoleón también se sirvió del animal para recorrer al galope los 130 kilómetros que separan Valladolid de Burgos. Se dice que solo le llevó cinco horas hacerlo.

El caballo, dibujado por el pintor Antoine-Jean Gros. Fto: Wikipedia

La historia de cómo el esqueleto de Marengo terminó en un museo británico comienza cuando el barón Guillermo Henry Francis Petre, oficial del ejército británico, capturó la montura durante la batalla de Waterloo. Petre vendió el caballo al regimiento de infantería de Guardias Granaderos, y estos trasladaron la montura a una granja de Somerset donde tuvo una apacible vida como semental.

La otra pezuña que se conservaba del caballo de Napoleón. Foto: Museo Nacional del Ejército

Marengo vivió 38 años. A su muerte, los propietarios cedieron su esqueleto por el valor histórico que tenía, pero se quedaron con dos piezas: sus pezuñas delanteras. Un artesano repujó en plata los poderosos cascos del animal hasta convertirlos en dos cajitas decorativas. Una de estas cajitas terminó en el museo junto al resto del esqueleto. La otra desapareció durante casi 200 años. Según informan en The Times, todo este tiempo ha estado en el fondo de un cajón de la cocina, en una de las mansiones que antaño fueron propiedad de la familia que compró el caballo.

Marengo, en el Museo Nacional del Ejército de Sandhurst. Foto: Wikipedia

Cuando los propietarios actuales de la casa han descubierto el origen de la pezuña han cedido la pieza al Museo de la Caballería de Londres. Es de prever que termine reuniéndose con el resto del esqueleto. [The Times vía Atlas Obscura]

Advertisement