Foto: National Heritage Institute Tunisia / University of Sassari

Hace alrededor de 1.700 años, Neapolis era una de las comunidades más florecientes del norte de África. Un fatídico día del siglo IV de nuestra era, el mar se tragó la ciudad y acabó con todos sus habitantes. Un equipo de arqueólogos por fin ha localizado sus restos en la costa de Túnez.

Lo que borró Neapolis del mapa fue un Tsunami causado por un terremoto. El soldado e historiador romano Ammien Marcellin da cuenta de la devastación causada por aquel seísmo, cuyas olas y temblores afectaron también a la mítica Alejandría y a la isla de Creta.

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Poco se sabe acerca de Neapolis. La ciudad debía su riqueza al Garo, una salsa de pescado fermentado que encantaba a las élites romanas por sus supuestos poderes afrodisíacos. Sin embargo, apenas hay registros sobre su cultura, monumentos o papel en la historia. La hipótesis es que Neapolis se alineó con el bando perdedor (Cartago) durante la tercera guerra púnica. Cuando los romanos conquistaron la ciudad, la privaron de su importancia en castigo por su rebeldía.

La falta de referencias en la literatura romana ha hecho muy difícil la localización de sus restos. Una expedición de arqueólogos italianos y tunecinos llevaban tratando de localizarla desde 2010. Hoy por fin su búsqueda ha terminado. Sus exploradores han encontrado un yacimiento arqueológico de casi 20 hectáreas con calles, monumentos y un antiguo almacén con randes depósitos de piedra en las que se elaboraba el garo. Parte de la ciudad aún sigue sumergida, y parte de ella está enterrada en la costa.

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Aunque no existe constancia sismológica del tsunami que arrasó Neapolis, se cree que el temblor alcanzó un 8 en la escala. El seísmo fue tan potente que elevó zonas de la costa de Creta hasta 10 metros sobre el nivel el mar. [vía Science Alert]