Oficiales de sanidad del Condado de Los Ángeles han confirmado el hallazgo de una ardilla cubierta de pulgas e infectada con peste bubónica. No es un caso aislado. El mes pasado las autoridades detectaron dos casos similares en perros domésticos. Los tres animales estaban infectados con una cepa de la bactería Yersinia Pestis prácticamente idéntica a la que en el Siglo XIV mató a 200 millones de personas en Europa y Asia.

La Peste o Peste Bubónica es una vieja conocida del ser humano. Se la ha denominado con muchos nombres a lo largo de la historia: Muerte Negra, Peste Negra o, simplemente, La Plaga. La enfermedad es un ejemplo clásico de zoonosis, o infección causada por la interacción entre animales y seres humanos. La variante más común es la peste bubónica, transmitida por contacto con animales infectados o comida contaminada. Una vez en el organismo, la bacteria se extiende a través de la sangre. Si llega a los pulmones, puede transmitirse por vía aérea. Se cree que las pandemias europeas de entre 1347 y 1353 se debieron a esta variante de peste pulmonar.

¿Hay motivos para preocuparse? En realidad no. Si se la deja progresar, la enfermedad es letal en unos 8 o 10 días, pero sus síntomas son demasiado graves como para confundirlos con una gripe o pasarlos por alto, y los tratamientos modernos con antibióticos reducen la mortalidad a sólo el 11%. Las mascaras previenen perfectamente el contagio y, si se sospecha que ha habido una exposición, siete días con los antibióticos adecuados previenen el desarrollo de la enfermedad.

Por otra parte, la ardilla encontrada en Los Ángeles es sólo uno de los muchos casos que se producen en Estados Unidos, donde la Yersinia Pestis rebrota espontáneamente infectando, a veces, a animales y otras a seres humanos. En Estados Unidos se registran en torno a siete casos al año en personas, pero la situación es peor en zonas rurales y remotas de países en vías de desarrollo.

La Organización Mundial de la Salud estima que cada año se registran entre 1.000 y 3.000 casos de peste al año. La prevención, la higiene, y los medicamentos evitan que estos casos acaben en estallidos de mortandad como los del siglo XIV. Por si acaso, es mejor no encariñarse con ardillas desconocidas y llenas de pulgas. [The Verge]

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